LOS NEGROS FAMOSOS DE LA ARGENTINA

La Argentina tuvo negros famosos durante los Siglo 19 y 20.

El payador Gabino Ezeiza, autor, además, de "Heroico Paysandú", en honor a la República Oriental del Uruguay, nació en el barrio de San Telmo, en la Capital Federal, el 3 de febrero de 1858 y falleció en el barrio de Flores, el 12 de octubre de 1916. Una placa en una casa de la calle Azul 92, recuerda que ahí vivió el repentista que jamás pudo ser vencido y al que sólo se le acercó profesionalente su colega José Betinotti.

Otra piel oscura que se destacó en la América del Sur y Europa fue el "jazzman" Oscar Alemán. Había nacido en la provincia del Chaco, el 20 de febrero de 1909. Luego que su familia se trasladó al Brasil, en busca de nuevos horizontes artísticos, quedó huérfano de padre, en Santos, donde comenzó a tocar el cavaquinho. A este popular instrumento de cuatro cuerdas, le seguirían las guitarras comunes y las eléctricas. La gran fama le llegó al lado de "La Venus de Ébano", Josephine Baker", con quien triunfó en los espectáculos de Europa antes de que comenzara la Segunda Guerra Mundial. Al regresar a la Argentina, fue director de varios conjuntos de jazz y siguió actuando en radio, clubes y locales nocturnos.

Otro que se fue lejos de la ciudad que le dio fama - Buenos Aires-, fue el músico Joaquín Mora -,el que murió en la República de Panamá, el 2 de agosto de 1979. Había nacido el 22 de septiembre de 1905 y, entre sus mayores éxitos figuran los tangos "Margarita Gauthier", con letra de Julio Jorge Nelson, "Yo soy aquel muchado" y "Como aquella princesa", inmortalizados en el disco por Hugo del Carril, como así "Leyendo mi estrella", "Nupcia" y "Divina".

Otros negros famosos argentinos fueron los boxeadores Alberto Lovell, que ganó una medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Los Angeles y Guillermo Lovell, que ganó una medalla de plata en las olimpiadas de Berlín en 1936, donde otro negro fue la estrella que irritó a Adolf Hitler: el atleta estdounidense Jesse Owens.

La Constitución de la República Argentina de 1853, en su primera parte, en el Artículo 15, señala claramente que desde entonces en este país se abolió la esclavitud y, en la actualidad, algunas fuentes afirman que no menos de dos millones de argentinos, de un total de 37, son descendientes, de una u otra manera, de razas africanas.

Hace un par de años ocurrió un hecho digno de una producción cinematográfica con María Lamadrid, presidenta de la "Fundación África Vive". Es que la "mulatona" se disponía a viajar a un congreso en Panamá, cuando fue detenida en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza por considerar un agente de emigración y aduanas, que su pasaporte nacional no era válido. Su veredicto no se hizo esperar, frente a la gran cantidad de público "blanco" que rodeaba a la protagonista, y casi le gritó: "¡En la Argentina no hay negros!"

Todo se resolvió, afortunadamente, Lamadrid viajó al día siguiente, e ingresó a la historia como "la argentina negra que no dejaron salir del aeropuerto".

Ahora, aunque no tengan la piel oscura los argentinos llaman negros a muchos compatriotas que ganaron popularidad: la folklorista Mercedes Sosa, es "La Negra",el cantor de tangos Jorge Vidal es "El Negro Vidal", otro cantor fue "El Negro Miguel Montero", una actriz de cine, Sofía Bozán, protagonista de "El carnaval de antaño" y "Luces de Buenos Aires", era "La Negra Bozán" y el artista de más renombre internacional, Carlos Gardel, fue siempre "El Morocho".

Y están los llamados "Cabecitas Negras", generalmente llegados del norte argentino a la Capital Federal. El presidente Juan Domingo Perón y su esposa, María Eva Duate, siempre tuvieron palabras cariñosas y de aliento para estos carenciados que buscaban una situación mejor y que con su arribo desordenado ayudaron a crear lo que hoy se llaman "Villas Miseria", en los alrededores de la Capital Federal o en ella misma.

Otros morenos nativos, no muchos, que encontraron una manera de sobresalir, aunque generalmente sus nombres no trascendieron, fueron "Los negros candomberos" que el cantor popular Alberto Castillo contrató a lo largo de toda su extensa carrera para ofrecer sus "Milongas Candombe" con esos tambores, bajo los títulos de "Baile de los Morenos","Hay que poner atención", "No ponga la mano ahí", "Siga el baile", etc.

Recientemente, en la película "Luna de Avellaneda", presentada en varios festivales internacionales de cine y protagonizada por Ricardo Darín y Eduardo Blanco, pudo verse a un imitador de Castillo acompañado por sus "negros" cantando, justamente, "Siga el Baile". Es que los negros siempre fueron una gran atracción en la Argentina, un país que recibió, principalmente, inmigración europea: de Italia, España, Austria, Polonia, Alemania, Bulgaria...

Son recordadas constantemente las actuaciones en Buenos Aires de los boxeadores Archie Moore, Muhammad Alí y, especialmente la del campeón mundial Sandy Saddler, que contabilizó 103 KO en su carrera. Su visita a este rincón del mundo tuvo lugar en junio de 195l. En ese mes, derrotó a tres argentinos blancos por KO: Alfredo Prada, Oscar Flores y Angel Olivieri. Y, antes de regresar a los Estados Unidos, cruzó la Cordillera de los Andes para también dejar en la lona, ese mismo mes, al campeón chileno Mario Salinas. Otra presencia negra boxística recordada es la del cubano Kid Gavilán. En 1952 llegó a Buenos Aires y derrotó fácilmente a los blancos Marío Díaz, Rafael Merentino y Eduardo Lausse. Volvió en 1955, para vencer a Cirilo Gil y -¡por fin! -, perder frente a Lausse el 3 de septiembre.

Así como en el Perú decirle "Oye, Cholito" o "Cholita" a alguien, significa que se lo estima, también en la Argentina llamar a algún amigo "Che, Negrito" tiene una connotación cariñosa y no discriminatoria y menos si el involucrado sólo tiene la piel apenas morena y no como la de Mike Tyson.

Mamina Vázquez INPA

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