AQUELLOS BREVES PRESIDENTES CHILENOS

Valparaíso, Chile (INPA) Arturo Alessandri Palma, apodado "El León de Tarapacá", fue el protagonista de una serie de intervenciones políticas en un corto período, que hoy los chilenos prefieren no recordar, y que se abrió y cerró con sendas presidencias de aquel hábil político y fogoso orador. Concluido su mandato de 1920 a 1924, tuvo que regresar al gobierno en 1925, debido a que su sucesor, Luis Altamirano, no duró cinco meses en La Moneda. El sucesor de éste, Pedro Pablo Dartnell, no duró cinco días. Cuando se fue Alessandri, subió Luis Barros Borgoño, que no alcanzó a sumar cien días en el gobierno y cesó en la víspera de Navidad de aquel movido período. Ese mismo año, juró Emiliano Figueroa Larraín pero, en 1927, lo reemplazó el general Carlos Ibañez del Campo, que volvería a la presidencia legalmente de 1952 a 1958, para convertirse en un estrecho camarada de su igual transandino, Juan Domingo Perón. En 1931, comenzaría un desfile presidencial que incluyó a Juan Esteban Montero, Carlos Dávila, Bartolomé Blanche y culminando, en 1932, con el orden impuesto por el "león" Alessandri, hasta 1938. Un siglo antes, algo similar ocurrió entre los gobiernos de Manuel Blanco Encalada, iniciado en 1826, y el de Joaquín Prieto, a partir de 1831. Blanco Encalada, un almirante nacido en Buenos Aires, que había sido oficial de la Armada Española, fue sucedido aquel mismo año por Agustín Eyzaguirre, que duró hasta 1827, cuando lo sustituyó Ramón Freire. El general Freire, que ya había gobernado tres años, de 1823 a 1826, dimitió al año y, en 1835, fue desterrado, por querer derribar al ministro Diego Portales quien, poco después, fue fusilado. Tras Freire, vinieron Francisco Antonio Pinto, Francisco Ramón Vicuña, Francisco Ruiz Tagle, José Tomás Ovalle, Fernando Errázuris y el citado general Prieto...¡que permaneció diez años, una hazaña! La continuidad de las últimas siete décadas tuvo una interrupción feroz, cruenta y prolongada el 11 de septiembre de 1973, cuando fue derrocado por las Fuerzas Armadas, el presidente constitucional de la Unidad Popular, Salvador Allende, que pereció el mismo día, durante el bombardeo aéreo contra el Palacio Presidencial, ubicado frente a la Avenida Bernardo O´Higgins, en Santiago. Si Allende se hubiera suicidado, como se informó oficialmente, con la ametralladora que le obsequió el comandante cubano Fidel Castro, habría imitado al presidente José Manuel Balmaceda que, sintiéndose fracasado, hizo lo mismo en 1891. La historia post-Allende es bien conocida: en 1974 comenzó a "reinar" el general golpista Augusto Pinochet, hoy nonagenario, enfermo, enjuiciado (por violación de los Derechos Humanos y Fraude Tributario) y con arresto domiciliario, de manera que no pudo votar el domingo 15 de enero pasado, en la segunda vuelta electoral, por el multimillonario candidato derechista Sebastián Piñera, que se benefició materialmente durante la dictadura de 17 años. Al regresar la Democracia, en 1990, ascendieron a la presidencia Patricio Aylwin, Eduardo Frei y Ricardo Lagos quien, el próximo 11 de marzo, entregará el mando aquí en Valparaíso, en el Congreso Nacional, a su ex ministra de Defensa y de Salud, de 54 años de edad, la doctora (pediatra y cirujana) Michelle Bachelet, divorciada dos veces y madre de tres hijos. Esta ex víctima del régimen militar - como también lo fue su padre-, será la primera mujer que obtiene la presidencia de Chile, un país machista, con desafíos endémicos en los campos de salubridad, educación, alimentación y desigualdad social, donde una veintena de grupos económicos controla el 80% de la economía nacional. Un país, que es el mayor exportador de cobre del mundo, pero que no tiene gas ni petróleo ni impulsa las energías renovables. Y en lo externo, la nueva mandataria deberá lidiar, entre otros problemas, con añejas cuestiones limítrofes pendientes con los enemigos de antaño: sus vecinos Perú y Bolivia. Los tres fueron los protagonistas de la Guerra del Pacífico, que se extendió de 1879 a 1883, por la posesión de las salitreras de Atacama; y con la cual, Bolivia perdió su salida al mar la que, seguramente, seguirá reclamando el nuevo presidente Evo Morales, una vez que asuma en La Paz, el 22 de enero próximo. Posiblemente, con este irregular derrotero político expuesto en su mente, la presidenta electa dijo el domingo por la noche: "Hoy somos un nuevo Chile, más moderno...". Sus asesores revelaron que ella mantiene la idea de nombrar un gabinete mitad femenino, mitad masculino, para trabajar en colaboración con las dos cámaras del congreso en esta ciudad, donde tendrá mayoría. Michelle Bachelet añadió ante sus partidarios, tras la victoria, que quería ponerse a trabajar de inmediato porque "cuatro años es un tiempo muy corto". Debe recordarse que, en ese período, la nueva gobernante socialista deberá esforzarse, además, por abrogar un dicho popular que permanece desde las carencias de la década del 40, cuando, a causa de los coletazos de la Segunda Guerra Mundial, sólo los pudientes tenían acceso a los racionados jabón de lavar y de olor, aceite, leche condensada, café, té y azúcar y que señala: "En Chile, los ricos siempre son más ricos, y los pobres siempre son más pobres".

Raúl H. Riutor INPA

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