DESPIERTA LA ARGENTINA NUCLEAR

Mar del Plata, Buenos Aires, Argentina (INPA) Después que la Argentina inaugure un reactor nuclear en Australia en el 2006, antes del fin de la década, podría poner en marcha otro en Venezuela, en el norte de Sudamèrica. El artefacto que actualmente se arma en Sidney fue bautizado como "OPAL" y es de 20 megawatts. Con la firma de ese contrato, en el 2000, se concretó la exportación tecnológica más grande de la historia argentina: 180 millones de dólares. El reactor para Venezuela rondaría las mismas capacidad y cifra; y se levantaría entre Ciudad Bolívar y el vasto delta del Río Orinoco, que desemboca en el Océano Atlántico. Quienes adelantaron recientemente en Buenos Aires las tratativas iniciadas por el gobierno de Caracas, son directivos y tècnicos de la poderosa y rica empresa estatal, Petróleos de Venezuela (PDVSA), una de las principales productoras del mundo y con incalculables reservas de crudo pesado, para el futuro, en esas regiones. Por el lado argentino, aparte de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), está INVAP (Investigaciones Aplicadas), cuyos laboratorios se hallan en San Carlos de Bariloche, provincia de Río Negro, y que diseña y construye proyectos complejos a medida. INVAP está considerada como "una empresa que se especializa en desarrollos tecnológicos en las áreas nuclear, espacial, industrial, de equipamiento médico y científico o de defensa y seguridad". Además del reactor nuclear, con Venezuela hay anteriores proyectos (unos 60 millones de dólares) para la instalación de unas dos docenas de centros de radioterapia distribuidos en todo aquel territorio caribeño, por lo general, con carencias sanitarias. La Argentina, hasta hoy, es el único país latinoamericano que firmó los cinco regímenes de no proliferación nuclear. Pero su larga trayectoria en este campo, le permite construir submarinos nucleares, emprendimiento que no esta vetado por ningún tratado iternacional y que sí lleva adelante el vecino Brasil, según fuentes de Brasilia. El costo aproximado de cada uno es de 200 millones de dólares, cifras prohibitivas en la actualidad para la grandemente endeudada Argentina. Los sumergibles con motor diesel (algunos en operación en este puerto), cuestan la mitad, pero deben emerger dos veces por día, en procura de oxígeno. Acuerdos nucleares con Perú, Argelia, Egipto y otros en el pasado, y próximamente China (dispositivos tecnológicos para la producción de neutrones), son cartas de presentación de INVAP y la CNEA, la que fabrica el combustible para los nuevos reactores: siliciuro de uranio enriquecido. El del uranio es un tema que preocupa no sólo a la Argentina, Australia y Venezuela, porque con los elementos combustibles gastados en los reactores nucleares, se puede montar un explosivo atómico y tambièn la llamada "bomba sucia", que sirve para envenenar el reservorio de agua potable de una ciudad tan grande como Nueva York o Los Ángeles. La "Resolución 1540" del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) compromete a los países miembros a "tratar de evitar que las bombas atómicas o sus componentes caigan en manos de terroristas". Fuentes cercanas a la Organización de los Estados Americanos (OEA) y al Departamento de Estado, en Washington DC, sugirieron que el jefe de la Casa Blanca, George W. Bush, abordará aquí el asunto "Australia/Venezuela-Reactores Nucleares"-aunque con distintos enfoques-, en alguno de los dos encuentros privados con su colega argentino, Néstor Kirchner. Ambos asistirán en este balneario atlántico, a principios de noviembre, a la IV Cumbre de las Américas, al igual que otros 32 mandatarios, incluído el venezolano Hugo Chavez, pero no Fidel Castro, de Cuba, país que sigue suspendido en la OEA, lo que ha originado descontento en varios sectores de la sociedad argentina. Desde INVAP llegó el recordatorio, de que Bush no debería poner impedimentos o protestar, por los planes argentinos de exportación de tecnología nuclear. El mismo presidente anunció un plan estratégico de energía para los Estados Unidos -la máxima potencia atómica-, en el que el área nuclear es fundamental para el mayor consumidor de energía del mundo y cuyos propios yacimientos petrolíferos se secarán en unos 20 años. O menos, si prosiguen los luctuosos y destructivos imponderables, el coloso tiene que recurrir más constantemente a sus "Reservas Estratègicas" y seguir pagando aumentos de precio del barril de crudo de la Organizaciòn de Paìses Exportadores de Petróleo (OPEP), que integra Venezuela.

Raúl H. Riutor INPA

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