Uruguai e Argentina estreitam relações

Uruguay y Argentina estrechan sus relaciones políticas y económicas.

Los presidentes de Uruguay y Argentina, José Mujica y Cristina Fernández, asesorados por varios de sus ministros, se reunieron el 2 de junio en la Estancia Presidencial de Anchorena, en territorio uruguayo, para abordar una amplia agenda destinada a relanzar las relaciones entre los dos países, deterioradas después de cuatro años y medio de agria controversia por la instalación de una planta de celulosa cuyos efluentes son arrojados a las aguas del río Uruguay, limítrofe entre los dos Estados.

Antecedentes

A poco de iniciar su mandato, en el 2005, el Presidente Tabaré Vázquez autorizó el inicio de las obras de la fábrica de celulosa de la empresa finlandesa “Botnia”, en el Departamento de Fray Bentos, en las costas del Río Uruguay. Era la culminación de un proyecto del Partido Colorado –actualmente en la oposición-, apoyado por el Banco Mundial, cuyo primer eslabón fue la sanción de la Ley de Forestación en 1987 y que el Frente Amplio hizo suyo y dio puntillazo final al autorizar la construcción de la planta.

La producción de celulosa, y los presuntos efectos contaminantes de sus desechos, son discutidos por los especialistas y combatida por las organizaciones que defienden la preservación del medio ambiente, como Greenpace. A ello se agrega que Uruguay estaba obligado por el Tratado de 1975 del Río Uruguay, a informar a la Comisión Mixta creada por este documento y atenerse a su dictamen. Este trámite no se cumplió y el fallo del 20 de abril de este año, de la Corte Internacional de Justicia de la Haya, acaba de confirmarlo.

La decisión del gobierno uruguayo de autorizar la construcción de la planta, provocó la violenta reacción de un sector social de la ciudad argentina de Gualeguaychú, en la Provincia de Entre Ríos, situada en el lado opuesto del río, el que decidió bloquear el puente “General San Martín”, que comunica a la ciudad entrerriana con la ciudad uruguaya de Fray Bentos. Esta reacción fue apoyada por el Gobernador de Entre Ríos e incluso por el entonces Presidente argentino, Néstor Kirchner, en el marco de una campaña electoral.

El gobierno uruguayo protestó por este bloqueo, que en algunos momentos se extendió a los otros dos puentes sobre el mismo río, argumentando que violaba el Tratado del MERCOSUR ya que obstruía el movimiento comercial y de personas entre dos países integrantes del área.

Hubo intentos de encontrar una solución al diferendo. El presidente Vázquez se reunió en Santiago de Chile. el 11 de marzo de 2006, con el Presidente Kirchner y Vázquez hizo un llamado a la empresa Botnia para que suspendiera las obras durante 90 días, para continuar la búsqueda de una salida al diferendo La empresa dijo que no iba a dar este paso y fue apoyada por los partidos de oposición –el Colorado y el Blanco. Vázquez no insistió y, en sus intervenciones públicas, posteriores elevó su tono crítico al bloqueo y a la pasividad del gobierno argentino, creando un clima de “chauvinismo” que tuvo rápido eco a nivel de los medios de prensa y de amplios sectores populares donde subyacen viejas rivalidades originadas en la historia política de ambos Estados y en la esfera deportiva.

El Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos

A este problema puntual se agregaba otro de importancia estratégica mucho mayor: el camino para la inserción del Uruguay en el mundo.

Los partidos conservadores, Colorado y Blanco, a partir de la dictadura del Coronel Lorenzo Latorre, 1876-1879, el que fue colocado en el poder por los grandes ganaderos exportadores de lana y el gran comercio exportador e importador, alinearon sus relaciones económicas con Inglaterra que puedo concretar el papel de “Estado tapón”, asignado a Uruguay por la “Doctrina Canning” del imperialismo inglés cuyo objetivo era introducir una cuña entre Argentina y Brasil para no perder influencia en la región. Después de la Primera Guerra Mundial, Uruguay buscó ese apoyo externo en el imperialismo norteamericano.

La izquierda uruguaya, históricamente ha sido antiimperialista y en el siglo XX, como toda la izquierda latinoamericana, considera que el imperialismo norteamericano es el enemigo principal de estos pueblos.

No obstante, cuando el Presidente Tabaré Vázquez dio a conocer su gabinete, en febrero del 2005, apareció el nombre del señor Jorge Lepra para el Ministerio de Industrias. Lepra no tenía antecedentes políticos y menos en la izquierda. Se trataba de un ex gerente de la compañía petrolera norteamericana “Texaco”.

Pronto la incógnita quedó develada. Su tarea consistía en instrumentar un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, tratado que Uruguay no podía firmar unilateralmente, al margen del MERCOSUR, pues las concesiones arancelarias violaban el Arancel Externo Común. El primer paso lo había dado el gobierno del señor Jorge Batlle (2000-2005), del Partido Ciolorado, que había preparado un Tratado de Inversiones, que envió al Poder Legislativo, en enero de 2005, para que lo pusiera en marcha el Frente Amplio que tenía mayoría absoluta en las cámaras. Es decir, que el conflicto sobre la planta de celulosa sirvió de “cortina de humo”, para una operación mucho mayor: una alianza estratégica con Estados Unidos a contrapelo de la integración continental antiimperialista.

El Presidente Mujica rectifica el rumbo de la política exterior

Durante la campaña electoral, el candidato del Frente Amplio a la Presidencia de la República, dio señales claras en sus viajes a la Argentina y los contactos extra oficiales que mantuvo con las autoridades argentinas, que su intención era recomponer las relaciones con el vecino país y dar un mayor impulso a la integración latinoamericana. Después de asumir, los tres países visitados donde expresó la voluntad política del nuevo gobierno, fueron Argentina, Brasil y Venezuela.

El encuentro presidencial de Anchorena, es el resultado de un trabajo de ambas cancillerías que prepararon una agenda de 27 temas, que expresa la voluntad de los dos gobiernos rioplatenses de seguir el rumbo marcado por la epopeya independentista hispanoamericana cuyo Bicentenario celebran los pueblos este año.

La Declaración de los presidentes Mujica y Fernández, y luego la conferencia de prensa, revelan la intención de abordar en común problemas energéticos, comerciales, militares, el dragado de los ríos fronterizos, y el monitoreo conjunto de la “salud” del Río Uruguay, entre otros. Este último en cumplimiento del fallo de la Corte de La Haya.

El bloqueo de los puentes queda librado a la “persuasión” política y social argentina. La Presidente Cristina Fernández condenó el bloqueo pero señaló que su gobierno no utilizará la fuerza para reprimir siguiendo la política que ha trazado frente a todo los cortes. Señaló que la oposición de su país quiere empujar a su gobierno a la represión para luego escandalizar cuando aparecen las víctimas.

Los mandatarios se comprometieron a instrumentar en próximas reuniones los proyectos de la agenda concertada.

Ruiz Pereyra Faget

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