Vice-Presidentes catapultados

Con los anuncios de las candidaturas para la vice-presidencia de Estados Unidos, se recuerdan a uno que le tocó probar bombas terribles para terminar la Segunda Guerra Mundial; a otro que juró la presidencia en un avión y, al día siguiente, enterró a su jefe asesinado; y a quien no había sido votado, pero ascendió cuando un mandatario debió renunciar a la Casa Blanca, en medio de lágrimas.


Por: Henry Giacomelli

Washington DC (INPA) A fines de 1963, el 22 de noviembre, el mundo se paralizó inmerso en miles de interrogantes: el presidente de los Estados Unidos, John F. Kennedy, contrario a la discriminación de razas e impulsor de una mayor justicia social, fue ultimado en Dallas. Tenía, apenas, 46 años.

Ese mismo día asumió, a bordo del avión "Air Force 1", el tejano Lyndon B. Johnson, de Stonewall y quien, en su posterior presidencia, debió enfrentar la Guerra de Vietnam, mientras lanzaba aquí la "Gran Sociedad".

Años después, Gerald Ford, que había sido nombrado vice-presidente por Richard Nixon, pasó a ser jefe de la Casa Blanca cuando el californiano se convirtió, en 1974, en el primer mandatario (y hasta ahora el único) renunciante en Estados Unidos, a consecuencia del "Escándalo Watergate". En poco tiempo, Ford le otorgó a Nixón "un perdón total".

Se especula que Harry Truman (un ex vendedor de neumáticos usados y fracasado tendero de Missouri) nada sabía del "Proyecto Manhattan" hasta el día en que falleció Franklin D. Roosevelt, en 1945 y lo sucedió en la presidencia. Con esa carta triunfadora a su disposición, ordenó lanzar sendas bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki, con lo cual Japón se rindió y concluyó la Segunda Guerra Mundial. Después, ayudó a Europa con el "Plan Marshall", creó la CIA y contribuyó a la creación de la OTAN, aparte de dar respaldo a la amenazada Corea del Sur.

Otro Roosevelt, Theodore (o "Teddy"), debió suceder a William McKinley cuando un anarquista - Leon Czolgosz-, le disparó en Buffalo, Nueva York, el 6 de septiembre de 1901. Manejó máquinas excavadoras para abrir el Canal de Panamá y a su política se la calificó como "imperialista e intervencionista" en Latinoamérica. Y en otras regiones.

El 14 de abril de 1865, el presidente Abraham Lincoln recibió una bala de parte del actor John Wilkes Booth, la cual se alojó en su cabeza, arriba de la oreja izquierda. El antiesclavista, ganador de la Guerra de Secesión, había asistido aquí con su mujer, a una representación de "Our American Cousin", en el "Ford Theater", en el 511 de la Calle 10. Su vicepresidente, Andrew Johnson, asumió a la mañana siguiente, al morir Lincoln en una casa de enfrente "The Petersen House"), perteneciente a un sastre sueco. Johnson se oponía a la igualdad racial, fue acusado de traición por el Senado; pero fue absuelto. Compró Alaska a Rusia en 1867; y, dos años antes, había obligado a Napoleón III a retirar sus tropas de México.

Habiendo iniciado su período el 4 de marzo de 1881, James Abram Garfield fue baleado por el desempleado insatisfecho Charles Guiteau, el siguiente 2 de julio. Agonizó hasta el 19 de septiembre de ese año, cuando su vice-presidente, Chester A. Arthur, lo reemplazó a las pocas horas. Éste buscó la nominación para la presidencia, pero falló. Y tras dejarla, murió un año después en Nueva York, donde ejercía como abogado.

Otros vice-presidentes que después ganaron son John Adams, Thomas Jefferson, Martin Van Buren, John Tyler, Millard Filmore, Calvin Coolidge.

El misterio rodea la muerte de Warren Gamaliel Harding (un aislacionistra y proteccionista) la que permitió el ascenso de Coolidge, el presidente número 29 (1921-1923). En una gira por el oeste, Harding enfermó en Seattle, Washington; y se especuló que su comida pudo contener veneno. En San Francisco, California, murió el 2 de agosto de 1923. No hubo autopsia. Y la precisa causa de su mal se desconoce hasta el presente.

Son dudas que persisten, como las que hay, después de 45 años, alrededor de la emboscada a John F. Kennedy, en Texas. (INPA)

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