Zaqueo, o saqueador

ZAQUEO, EL RECAUDADOR ABUSIVO

Zaqueo saqueaba, y el Imperio Romano se lo permitía, hasta que el recaudador de impuestos, convertido, optó por ayudar con sus riquezas a los pobres, pero la historia no ofrece muchos imitadores.

Por: María Meiras

Jesús y Trinidad, Tapúa, Paraguay (INPA) Zaqueo, al revés de Judas, es poco mencionado y casi desconocido en Latinoamérica y el Caribe, pese a que sus primeras acciones, que lo enriquecieron ilícitamente, han sido copiadas en numerosos países, pero generalmente no las últimas, que lo llevaron a dar la mitad de sus posesiones a los pobres.

Se recuerda que Zaqueo era judío y jefe de los publicanos de Jericó (cerca de Jerusalén) en tiempos de Jesús. Entre los romanos, publicanos eran los cobradores de impuestos, muy abusadores.

Zaqueo y otros recaudadores, con la anuencia del Imperio, cobraban de más al pueblo; y así sus propias arcas aumentaban más de lo debido. Además de una ilegalidad, ese comportamiento era, entonces, un pecado. Los tiempos cambian.

Resulta interesante, curioso y aleccionador, enterarse de cómo y por qué Zaqueo se libró del afán desenfrenado de acumular dinero ajeno, como se les descubrió y probó - y no siempre se castigó-, a muchos gobernantes, dictadores, políticos o funcionarios en este continente. Y también en otros.

Como el relato más cercano a la verdad, se ha repetido, durante veinte siglos, que Zaqueo era de baja estatura; y que eso lo condujo a encaramarse a un sicómoro-identificado hoy como una especie de higuera de Egipto, con cuya madera se encajonaban momias-, para observar mejor el paso de Jesús.

Pero quien poco después sería flagelado, azotado, humillado y crucificado, se aproximó al árbol, lo invitó a Zaqueo a bajar y le pidió alojamiento en su casa. Un avaro, un aprovechador, un egoísta, había sido salvado.

Llama la atención que el nombre de ese ladrón, Zaqueo, refleje una desagradable paronimia con saqueo, o sea, la acción de saquear, rapiñar, robar, males que, como éste, sufrieron varios territorios americanos de parte de descubridores, conquistadores, adelantados, encomenderos, colonizadores, corsarios y piratas europeos.

Y, después, de parte de los mismos hijos de las Américas, las que no cesan de brindar todos los bienes imaginables, pero que luego de 500 años, aún no llegan a las clases más necesitadas. (INPA)

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