Author`s name Timothy Bancroft-Hinchey

Eleições em Uruguay no 25 de Outubro

Ruiz Pereyra Faget

ELECCIONES EN URUGUAY EL 25 DE OCTUBRE

El 25 de octubre se realizaran las elecciones presidenciales y legislativas. Son cinco los candidatos que disputarán el sillón presidencial: José Mujica, por el Frente Amplio; Luis Alberto Lacalle, por el Partido Nacional; Pedro Bordaberry, por el Partido Colorado; Pablo Mieres, por el Partido Independiente y Raúl Rodríguez, por Asamblea Popular, un sector de izquierda que abandonó el Frente Amplio por discrepancias con la gestión del gobierno. También se realizarán dos plebiscitos: uno, para la anulación de la ley que estableció la renuncia del Estado a castigar los delitos de lesa humanidad cometidos durante la dictadura y, el otro, que autoriza el voto epistolar de los uruguayos que, por centenares de miles, viven en el extranjero.

Según todas las encuestas de opinión, los candidatos con mayores posibilidades son José Mujica y Luis Alberto Lacalle, aunque el primero ya obtiene un respaldo del 45 por ciento del cuerpo electoral y el segundo solo alcanza el 32 por ciento. Pero en Uruguay existe el balotaje o segunda vuelta cuando el candidato más votado no obtiene la mitad más uno de los votos emitidos. Si se diera esta situación, el 29 de noviembre Lacalle contaría con el apoyo de Bordaberry y, eventualmente, del Partido Independiente, con la posibilidad de lograr la victoria. Sin embargo, las últimas encuestas muestran que está perdiendo apoyo y Bordaberry, con solo un 11 por ciento, dijo en una sorprendente declaración, -recurriendo a una gráfica expresión de la "jerga boxística"-, que Lacalle estaba "entregado" y "tirando la esponja".

Mujica es integrante del Movimiento de Liberación Nacional (MLN) "Tupamaros" que incursionó como guerrilla urbana durante el gobierno del señor Pacheco Areco (1968-1972) quien suspendió los derechos fundamentales e impuso el Estado de Sitio durante todo ese período, militarizando a sindicatos importantes y reprimiendo con dureza la resistencia estudiantil, con el solo objeto de cumplir los compromisos contraídos con el Fondo Monetario Internacional. El hoy candidato frenteamplista estuvo encarcelado en condiciones deplorables y sometido a torturas durante más de diez años y alcanzó la libertad cuando fue sancionada, en 1985,una ley de amnistía como parte de un acuerdo entre los partidos democráticos y la dictadura militar, que hizo posible el restablecimiento de las instituciones derribadas en 1973 por Bordaberry, el padre del candidato colorado. Su Movimiento se transformó en partido político –el Movimiento Popular y Progresista (MPP)- con el ingreso de otros grupos, y se incorporó al Frente Amplio.

Lacalle ya fue presidente de la República en el período 1990-1995. Pertenece al Partido "Blanco", más tarde "Nacional" cuyo surgimiento -como el "Colorado" de Bordaberry- se remonta a la guerra civil y, en particular, a una batalla de 1837 en que los bandos se distinguieron por los colores usados en este sangriento choque de hermanos con lanzas y cuchillos. Es nieto de Luis Alberto de Herrera, líder de la mayoría de este Partido en la primera mitad del siglo XX.

Pedro Bordaberry, candidato del Partido Colorado, es hijo del dictador Juan María Bordaberry, procesado éste por crímenes de lesa humanidad –y bajo arresto domiciliario- cometidos en el período 1972-1976.Ingresó a la política, promovido por el anterior presidente de la República (2000-2005), Jorge Batlle, que lo designó ministro de Turismo durante su administración.

Las clases que expresan estos partidos y sus programas, permiten esclarecer sus rumbos.

Los Partidos Blanco y Colorado, llamados "tradicionales", nacieron con el Estado Uruguayo y dominaron la política del país, en forma absoluta, hasta 1971. En todo ese período protagonizaron guerras civiles entre ellos y golpes de Estado, que diezmaron al país, y también “coincidencias patrióticas” sobre la base del reparto de los cargos de la administración. Este dominio bipartidista cambió cuando el 5 de febrero de ese año fue fundado el Frente Amplio, sobre la base de la alianza política de los dos partidos históricos de la izquierda uruguaya, el Partido Socialista y el Partido Comunista, al que se agregaron otros grupos, en medio de una profunda crisis estructural -económica, social y política.

Fueron expresión política de los grandes terratenientes, de los comerciantes de exportación e importación y de los banqueros, con excepción de los gobiernos batllistas (colorados) que respondieron a José Batlle y Ordóñez (1903-1929) y a Luis Batlle (1947-1951 y 1955-1959). Justamente, un hijo de este último -Jorge-, que quedó al frente de su grupo político al morir su padre, abandonó el programa estatista y proteccionista de la industria y la agricultura, adoptando una línea liberal. A partir de este momento -1965- las diferencias programáticas entre blancos y colorados, desaparecieron. El soporte social de ambos fue la oligarquía de terratenientes, grandes comerciantes y banqueros, aliados al imperialismo norteamericano.

Uruguay es un país de 176 mil kms.2 y tres millones trescientos mil habitantes cuya mitad esta concentrada en su capital, Montevideo. El alza de los precios provocada por Las dos guerras mundiales (1914-18) y (1939-45) permitiò a Uruguay, un país exportador de alimentos y lana, abastecedor de los aliados, lograr una sólida situación financiera, y el desarrollo de un modelo urbano basado en los intereses de las capas medias y de los trabajadores fabriles y de los servicios públicos y privados. Gran importancia fue atribuida a la educación pública laica que es gratuita en sus tres niveles desde 1916.

La base económico-financiero de esta política se derrumbó en 1953 con el armisticio de la Guerra de Corea y la paz global que siguió. Los precios se desplomaron y la producción agropecuaria fue incapaz, por el control monopólico especulativo de la tierra y la explotación extensiva, de compensar con más productos la declinación de los precios, evitando así la parálisis de la industria y la contracción del nivel social. La política que recomendaba el señor Jorge Batlle era el “cimbronazo”, pues los uruguayos –decía- vivían por encima de sus posibilidades.

La renuncia del batllismo a profundizar su proyecto, atacando el monopolio de la tierra mediante una reforma agraria y tomando distancia del imperialismo norteamericano, abrió el camino a la formación del Frente Amplio que es, desde el punto de vista social, una alianza entre las capas obreras, organizadas en una sola Central sindical, y las capas medias.

En consecuencia, el FA nació con un programa antioligárquico y antiimperialista. Ello provocó el Golpe de Estado de 1973, cuyo verdadero objetivo fue impedir el desplazamiento de la oligarquía del gobierno por la nueva coalición pues la guerrilla urbana, que no integraba el Frente, ya había sido derrotada un año antes.

El programa actual del Frente Amplio no tiene los ribetes radicales de 1971. El gobierno del Doctor Tabaré Vázquez heredó un país postrado por la crisis del 2002, provocada por el tolerado vaciamiento de sus bancos, por el gobierno de “coincidencia patriótica” de los señores Jorge Batlle y Luis A. Lacalle y por una deuda externa del 100 por ciento del Producto Bruto.

Después de declarar reiteradamente -y haberse comprometido con el FMI- que iba a cumplir con todas las obligaciones financieras derivadas del préstamo extraordinario proporcionado por el gobierno norteamericano para salvar a la bancos del Estado del colapso, y mantener la economía abierta al ingreso y salida de capitales, estableció una cuidadosa administración de las cuentas nacionales y, beneficiado por los altos precios de sus productos exportables, aplicó una política de mejor distribución de los ingresos y de apuntalamiento y reforma progresista de los servicios sociales.

Esta política es la que explica la recuperación económica y la mejor situación social del país desde el 2005 y, por ello, las dificultades de los partidos tradicionales, responsables de la gran crisis del 2002, de poder, en las actuales circunstancias de crisis global, reivindicar, el mito devaluado de la suprema sabiduría del mercado, cuando ha sido, precisamente, la intervención del Estado la que ha impedido una depresión como la de 1929. Con este panorama le resultará muy difícil a los partidos oligárquicos y liberales, desplazar a la coalición de centro-izquierda, del gobierno. No es por inspiración patriótica que los señores Lacalle y Bordaberry llaman todos los días a no revolver el pasado y mirar hacia delante.

Montevideo

URUGUAY