Author`s name Timothy Bancroft-Hinchey

Análise do conflito no Caúcaso

Especial para port.pravda.ru

LOS ZARPAZOS DE LA FIERA ACORRALADA

¡Cuidado con sus zarpazos! El imperialismo norteamericano está recibiendo golpes en varios puntos del planeta que considera estratégicos: Medio Oriente, Afganistán, Paquistán y ahora en el Cáucaso. En América Latina se afirma una tendencia por la nacionalización de sus recursos naturales y la recuperación de las empresas del Estado que fueron vendidas a vil precio a las trasnacionales. Los Juegos Olímpicos de China que los imperialistas trataron de sabotear, más allá del espectáculo sensacional de su organización, y de las medallas de oro de los atletas de la República Popular , en el plano político son una clara advertencia: la balanza del poder mundial busca su punto de equilibrio.

Nadie puede creer que el ataque de las tropas del señor Mijail Saakashvili, a Osetia del Sur, pertrechadas durante cinco años por Estados Unidos, se haya efectuado sin la guiñada de Washington. Algunos funcionarios rusos –quizás para no cerrar con un portazo el necesario diálogo con la Casa Blanca- han dicho que el pequeño títere de Georgia se les escapó de las manos a sus padrinos. Otros analistas, en la misma línea, atribuyen la incitación de la agresión a una presunta línea “dura”, opuesta a la Secretaria de Estado, Condoleezza Rice –que sería la línea “blanda” (¿), conducida por el Vicepresidente Cheney y John Mc Cain al que Saakashvili considera el sucesor de Bush en la Casa Blanca.

Los hechos objetivos muestran que, desde el punto de vista militar (no humano pues decena de miles de osetios fueron masacrados), la operación fue un desastre para Georgia ya que la “cachetada” de respuesta del ejército ruso fue de una contundencia aplastante obligando al ejército agresor no solo a emprender rápidamente la huida sino realizando en suelo georgiano una “operación limpieza” que destruyó casi todo el dispositivo militar, pacientemente construido en estos años por el señor Saakashvili para materializar su sueño de dictador-gerente de los monopolios petroleros norteamericanos en el Cáucaso.

¡Y aquí llego la sorpresa! Las cadenas de radio y televisión de Occidente como la CNN y la BBC , silenciaron durante casi 24 horas el ataque y recién salieron al aire con las noticias de la guerra, cuando las tropas rusas ponían en ejecución su contraataque, presentando a Rusia como agresora de Georgia.

El columnista del New York Times, Thomas Friedman, conocido como vocero de los círculos más reaccionarios de Estados Unidos, escribió el 20 de agosto: “Si el conflicto en Georgia fuera un acontecimiento olímpico, la medalla de oro debería llevársela el Primer Ministro ruso, Vladimir Putin, por su estúpida brutalidad; la medalla de plata el Presidente de Georgia, Mijail Saakashvili, por su impaciencia e imprudencia y la medalla de bronce para los asesores de política exterior de Clinton y Bush por su miopía”.

Y agregó el articulista: “Permítanme comenzar con nosotros. Después del colapso de la Unión Soviética yo me encontraba entre el grupo –conducido por George Kennan, el padre de la teoría de la “contención”, el Senador Sam Nunn y el experto en política exterior, Michael Mandelbaum- que se oponía, en esa época, a la expansión de la OTAN ”.

“Nos parecía –continúa el cínico comentarista- que luego de la caída del comunismo soviético y el nacimiento de la democracia en Rusia, la cosa más importante era ayudar a la democracia rusa e integrar a Rusia en Europa. ¿No luchamos en la guerra fría para dar a los jóvenes rusos la misma posibilidad de libertad y la integración con Occidente como a los jóvenes checos, georgianos y polacos? ¿No era más importante consolidar la democracia en Rusia que integrar la Marina Checa en la OTAN ?

“Esto era lo correcto, escribe Friedman, “pues no había ningún problema mundial que lo pudiésemos resolver sin Rusia, como el de Iraq o el de Irán, pero Clinton no lo creyó así y sus asesores dijeron a los rusos: “Para ustedes la guerra fría terminó pero para nosotros, no”.

Este error, según Friedman, provocó el ascenso de Putin: “La humillación que la expansión de la OTAN provocó en Rusia, fue decisiva para alimentar el ascenso de Putin. Boris Yeltsin cayó y la adicción de Estados Unidos al petróleo ayudó a subir los precios de la energía a un nivel que dio a Putin el poder para responder a esa humillación. Éste es el telón de fondo crucial de este conflicto”.

Algo hay de cierto en el desmelenado artículo de Friedman: para los imperialistas la guerra fría nunca terminó y la voluntad de una Rusia económicamente fuerte y socialmente estable, coexistiendo pacíficamente dentro de las normas de la ONU , nunca existió. En ninguna de las administraciones norteamericanas, desde George H.W. Bush hasta George W. Bush. Al contrario, fomentaron el vaciamiento económico de Rusia contando con el círculo de bandidos que rodearon a Yeltsin, bien asesorados por los “Doctores” de Harvard, mientras sustituían la hipócrita teoría de la “contención” del comunismo de Churchill-Truman, por la teoría “ofensiva” de la OTAN para colocar armas atómicas en las mismas fronteras de Rusia y en el espacio exterior. Previamente, Gorbachov había entregado la República Democrática Alemana a Helmut Kohl y eliminado el Pacto de Varsovia, con la peregrina idea de construir la “Casa Común Europea”.

Bush (padre) proclamó en 1991, con la desintegración de la URSS , la victoria de Estados Unidos, en la guerra fría y la realización del “Sueño Americano”. Él dijo a la CNN en setiembre de 1997:”Hoy tenemos un nuevo orden mundial. Algunos, en Estados Unidos me han criticado diciendo que “orden mundial” significa “gobierno mundial” Esto es absurdo pues yo no quise decir eso. Lo que quise decir es que hoy tenemos un mundo con más libertad y más democracia porque una de las dos superpotencias que dominaban el mundo ha desaparecido. Pero la presencia de Estados Unidos en el mundo tiene que continuar. No debemos escuchar los cantos de sirena que nos piden que volvamos al aislamiento y decirle a Europa: “¡Oigan!, nosotros hemos realizado el trabajo y ahora ustedes tienen que pagar las cuentas. ¡No!, debemos permanecer allí al frente de la OTAN. Nosotros debemos continuar con nuestra obligación de actuar en determinadas circunstancias. Pero, con la finalización de la guerra fría, tenemos un nuevo orden mundial sin haber disparado un solo tiro” (“But there is a new world order and it came about when the Cold War ended without a shot being fired”).

.La crisis económica de 1998, producto del vaciamiento del país, promovido por el imperialismo y su síndico el FMI, en alianza con un pequeño grupo de noveles banqueros, para desangrar a Rusia y permitirle ampliar su política militarista transformando al otrora país del socialismo en un Estado vasallo, arrastró al genuflexo Boris Yeltsin.

¡Craso error de los estrategas de Washington! ¿Cómo podía aceptar Rusia este triste e indigno destino, con la tradición de luchas que tenía; con figuras en su larga historia de construcción estatal como Iván IV, Pedro el Grande, Catalina II, Lenin y Stalin, y tres epopeyas heroicas en el siglo XX, en 1905, 1917 y 1941-45, que produjeron el asombro y la admiración del mundo?

El 10 de febrero del año pasado, en Munich, el entonces Presidente, Vladimir Putin, puso, sin eufemismos las cosas en su lugar y las llamo por su nombre: “Un país, Estados Unidos, ha sobrepasado sus fronteras en todas las formas, y esto es muy peligroso. Ya nadie se siente seguro en el planeta porque nadie se puede amparar bajo las leyes internacionales. El peligroso tratamiento que da Estados Unidos a las relaciones internacionales está alimentando una carrera nuclear… Hace ya mucho tiempo que las piedras del muro de Berlín se convirtieron en recuerdos turísticos, pero ahora nos quieren obligar a construir nuevos muros… ¿Qué es un mundo unipolar?, preguntó Putin, y mirando directamente al sitio que ocupaba el Secretario de Defensa norteamericano, Robert Gates respondió: “Puede ser un término bonito, pero en el fondo implica un solo centro de poder, un solo centro de fuerza y un solo centro de decisión con un único amo. Eso no tiene nada que ver con la democracia y los que nos enseñan la democracia, no quieren ellos mismos practicarla”.

La cínica reacción que provocó este discurso ante los presuntuosos aspirantes a dirigir el mundo, asombraría a cualquier ciudadano común: “Putin utilizó un lenguaje de la guerra fría o Putin quiere volver a la guerra fría”.

En la misma edición del “New York Times” que publicó el artículo de Friedman, el ex Presidente de la Unión Soviética , Mijail Gorbachov, defendió la actual política rusa y acusó a Estados Unidos: “Rusia no quiere esta crisis. El liderazgo ruso tiene una sólida posición interna; no necesita la victoria en esta guerra. Rusia ha reaccionado ante la acción imprudente del Presidente georgiano, Mijail Saakashvili. Éste no se habría atrevido a atacar sin el apoyo exterior. Una vez producido el ataque, Rusia no podía permanecer inactiva. Los planificadores de esta campaña claramente querían asegurarse de que, cualquiera fuera el resultado, Rusia será acusada de empeorar la situación. Occidente entonces montó una propaganda de ataque contra Rusia, con los medios de comunicación de Estados Unidos a la cabeza… Los que se apresuran a juzgar lo que está ocurriendo en el Cáucaso, o aquellos que buscan influir en esa región, primero deben tener al menos una idea de su complejidad.

Los osetios viven tanto en Georgia como en Rusia. La región es un mosaico de grupos étnicos que viven en estrecha proximidad. Por lo tanto, todos hablan de "esta es nuestra tierra", La consigna "Somos los liberadores de nuestra tierra," no tiene sentido. Tenemos que pensar en las personas que viven en la tierra. Los problemas de la región del Cáucaso no pueden resolverse por la fuerza. Esto ha sido intentado más de una vez en los dos últimos decenios, y siempre ha terminado en un “boomerang”.

Los halcones imperialistas tendrán, finalmente, que aceptar que la doctrina de un solo centro de poder dominante en el mundo, es una idea absurda y peligrosa en la era atómica pues existen infinitas formas de respuesta a esa demoníaca pretensión, como lo están demostrando los hechos, todos los días, en cualquier parte del orbe.

Ruiz Pereyra Faget

Montevideo

URUGUAY