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Cuba sem calma depois da tempestade

19.09.2008
 
Pages: 123

El espectáculo, punto y seguido, se desataba en los Estados Unidos como parte de la intensa campaña electoral y, especialmente, en La Florida, donde un considerable porcentaje de la comunidad cubano-americana asentada en este estado solicitaba “un paréntesis en las diferencias políticas para ayudar a nuestros hermanos”, mientras que otros sectores insistían en profundizar las medidas de aislamiento contra Cuba en un momento como el actual, a la espera de la “fruta madura”.

 El Departamento de Estado de George W. Bush proponía ayuda humanitaria a distribuir por una “asociación civil neutral”, siempre que el Gobierno cubano permitiera la visita al país de un “equipo de evaluación humanitaria” con el fin de “inspeccionar las áreas afectadas”. La irrespetuosa propuesta era respondida a las pocas horas por el Ministerio de Asuntos Exteriores cubano criticando abiertamente la hipocresía estadounidense y pidiendo, simplemente, que si la preocupación era cierta la inmediata medida a adoptar era levantar el bloqueo o, en su defecto, la concesión de un permiso provisional a Cuba para la compra directa de materiales de construcción y alimentos en los Estados Unidos, así como la obtención de créditos privados. Finalmente, el gobierno de Georges W. Bush ha enviado una exigua ayuda de… 100.000 dólares, criticada incluso por sectores del exilio cubano en Miami habitualmente identificados con la política oficial norteamericana contra la Isla. Como contrapunto conviene recordar que tras los atentados del 11 de septiembre del 2001, Cuba puso todos sus aeropuertos a disposición de los aviones estadounidenses, mientras que cinco años después, en el 2005, tras el impacto del huracán Katrina el Gobierno Revolucionario ofreció de forma inmediata el envío de 1.500 médicos sin ningún tipo de condición previa...

El espectáculo político propio de Estados Unidos sigue y se amplifica tras el paso de este segundo huracán, dejando en un plano secundario las preocupaciones humanitarias: La Iglesia católica, una coalición de organizaciones cubano-americanas e incluso un significativo número de políticos –como el representante demócrata por Arizona, Jeff Flake o el candidato presidencial Barack Obama- han solicitado a la Administración Bush que levante temporalmente las restricciones que limitan el envío de remesas de dinero hacia Cuba, la suspensión temporal del bloqueo durante varios meses o que se permita libremente, durante un tiempo limitado, los viajes de cubano-americanos a su país de origen, tomando en cuenta el precedente abierto en 1996 tras el paso del huracán Lili. Pero los sectores más reaccionarios siguen empeñados en negar cualquier gesto por lo que es más que previsible que, finalmente, todo quede de nuevo en un juego retórico sin aplicaciones prácticas.

Los retos de Cuba ahora y en el futuro

Bastante ajenos a estos debates, la inmensa mayoría de los cubanos de a pie mira su entorno observando lo que ha perdido y lo que hay que recuperar mientras confía en que la Revolución y su Gobierno no les abandone… Pero también son conscientes de que la economía del país no tiene en estos momentos la vitalidad ni las reservas suficientes para hacer frente a los urgentes retos de la reconstrucción. Los mecanismos de la solidaridad y la cooperación, que tanto ha fomentado la Revolución a lo largo de su historia en sus relaciones internacionales, van a jugar un papel realmente esencial.

Ese importante sentimiento de no estar solos, unido al esfuerzo interno y a la extraordinaria capacidad de los cubanos y cubanas de crecerse ante las dificultades, son lo factores que pueden marcar la diferencia ante una situación realmente grave y urgente. En manos del Gobierno revolucionario queda la dirección y la gestión directa a corto plazo que va a requerir dirigir todos los esfuerzos a la normalización inmediata o, lo que es lo mismo, conseguir el retorno de la electricidad, comunicar las zonas aisladas, facilitar un techo provisional a los más afectados o garantizar la alimentación a toda la población. Paralelamente, hay que pensar en organizar con criterio y seriedad planes de desarrollo estratégico más ambiciosos que requieren de una base económica sólida y diferente, pues, como ha señalado el propio Fidel Castro en sus ultimas reflexiones, Cuba necesita por ejemplo de un millón y medio de viviendas sólidas (construcciones de mampostería) e infraestructuras soterradas (eléctricas, telefónicas y comunicacionales) que permitan resistir los embates de una naturaleza cada vez más agresiva y devastadora, a tenor de las variaciones climáticas mundiales.

Ello requiere, sin duda, cambios de estrategias. Mientras tanto, las esperadas transformaciones internas quedan aplazadas ante las urgencias y necesidades del momento. Así, por ejemplo, ya se ha anunciado que el curso escolar se reinicia este lunes día 15, aunque no pueda ser en todo el país. Una muestra más de la búsqueda de una normalidad perdida que es imprescindible recuperar con urgencia.

Celia Hart: Muerte entre ciclones

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