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Mensagem das FARC aos seus prisioneiros de guerra

23.03.2009
 
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Mensagem das FARC aos seus prisioneiros de guerra

Señores

Oficiales y Sub-oficiales del ejército y la policía retenidos por las FARC-EP como prisioneros de guerra:

Cordial saludo

La presente tiene por objeto, darles a conocer algunas opiniones de los guerrilleros que integramos las FARC-EP y escuchar las de ustedes:

Ante todo, déjennos decirles que ustedes, en lo personal no son nuestros enemigos, pues no escapa a nuestra comprensión la situación personal y familiar que atraviesan, como la de centenares de guerrilleros presos actualmente en distintas cárceles, en su condición de prisioneros de guerra, porque esta guerra ha tocado muy hondo el alma de todos los colombianos.

No hay pues, nada personal en esto. Tal vez ni nos conocíamos, y a lo mejor, en otras circunstancias, hasta pudiéramos haber sido amigos, pues somos compatriotas; solo que hasta ahora, estamos enfrentados, porque militamos en bandos diferentes y defendemos intereses opuestos en esta guerra que le han declarado los distintos gobiernos de la oligarquía al pueblo colombiano. En nuestra opinión, ustedes están defendiendo unas instituciones corruptas y a una clase dirigente, responsable de las peores tragedias de nuestro pueblo, y con eso creen estar defendiendo la patria. Y en su opinión, seguramente nosotros merecemos los peores epítetos, pues estamos subvirtiendo el orden público que a ustedes les obligan defender.

Paradójicamente ustedes y nosotros pertenecemos a la misma clase social, y, junto a una inmensa mayoría de colombianos, padecemos las consecuencias de una política antipopular y despiadada contra los intereses de las mayorías, practicada por los sucesivos gobiernos que representan los intereses de las clases dominantes. Los invitamos a reflexionar sobre los siguientes puntos:

Colombia, a pesar de ser una nación privilegiada en recursos naturales y humanos tiene uno de los índices más altos de pobreza, corrupción, represión y desigualdad que hay en el mundo. A eso hemos llegado, porque la casta política en el poder, plutocrática y latifundista, ha sido incapaz de resolver la condición de miseria y desigualdad que vive el país, porque su mezquindad ha impedido la construcción de un proyecto de nación en que quepamos todos, que unifique el sentimiento patriótico y recoja los anhelos de igualdad, soberanía y dignidad que nos legaron los fundadores de esta nación y los verdaderos padres de la patria.

En vez de eso, lo que tenemos es un país en el que una inmensa masa de ciudadanos trabaja, sufre y padece, al servicio de una pequeña cúpula de privilegiados, políticos corruptos, mafiosos, banqueros desalmados, terratenientes retrógrados y, codiciosos empresarios, ligados al capital extranjero.

Para garantizar sus privilegios y mantener intacto todo ese injusto estado de cosas, quienes detentan el poder, le han cambiado el carácter y la naturaleza a las fuerzas armadas de la nación, cuya razón de ser, según el apotegma que nos legara el libertador, es la defensa de la vida y honra de todos los colombianos, así como de la soberanía patria, para trocarlo en un vergonzoso instrumento clasista de represión contra sus propios hermanos Nacionales, y defensoras a ultranza de intereses extranjeros y de la élite en el poder, al extremo de llegar a considerar a sus propios hermanos nacionales como enemigos a vencer en una "Guerra interna". Como expertos sofistas han hecho repetir hasta volverlo artículo de fe, que este ejército manchado de sangre del pueblo y paramilitar que tenemos, es dizque la encarnación de la patria. Obrar con "patriotismo" sería, entonces, defender los intereses y los valores de las clases dominantes.

La patria, en la acepción oligárquica, son las clases dominantes, lo que ellas poseen y lo que las representa. Obrar con patriotismo seria entonces, defender los intereses y la escala de valores de las clases en el poder. La oligarquía confunde la patria con su capital. Por eso, cuando a la fuerza pública le toca intervenir en un conflicto laboral, van derecho a reprimir a los obreros o a los campesinos. Nunca a los patrones.

Con las Manifestaciones pasa lo mismo. En ocasiones, infiltran provocadores, y cuando se crea el pretexto, están listos a aplastar con violencia la protesta. Pero, si se trata de un reclamo que está organizado por la burguesía, saben que no pueden reprimir. La fuerza pública ha sido educada para hacer esta distinción, soldados y policías saben, sin que se lo repitan, que con los de arriba no hay que meterse, o mejor, que les deben sumisión y respeto, hagan lo que hagan. Se ha llegado hasta el extremo de afirmar que tal ejército clasista es la encarnación de la "patria". Y por el camino de estos exabruptos hemos llegado a ver la "patria" dizque "encarnada" en personajes siniestros, verdaderos truhanes como Rito Alejo del Rio, Iván Ramírez o Mario Montoya y hasta por Uribe y Juan Manuel Santos.

Así pues, el mito de que tenemos un ejército "nacional", que nada tendría que ver con intereses de clase o partidistas, y que solo estaría comprometido con "la patria" es una fábula que se cae sola, pues está más que comprobada la participación directa de la fuerza pública en masacres y asesinatos contra la gente humilde. El escándalo de los mal llamados "falsos positivos" no es más que la punta del iceberg de un genocidio contra el pueblo que se viene cometiendo hace décadas. Está probada su complicidad con los crímenes de los paramilitares para permitirles impunemente la apropiación de tierras.

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