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Análise do conflito no Caúcaso

25.08.2008
 
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Bush (padre) proclamó en 1991, con la desintegración de la URSS , la victoria de Estados Unidos, en la guerra fría y la realización del “Sueño Americano”. Él dijo a la CNN en setiembre de 1997:”Hoy tenemos un nuevo orden mundial. Algunos, en Estados Unidos me han criticado diciendo que “orden mundial” significa “gobierno mundial” Esto es absurdo pues yo no quise decir eso. Lo que quise decir es que hoy tenemos un mundo con más libertad y más democracia porque una de las dos superpotencias que dominaban el mundo ha desaparecido. Pero la presencia de Estados Unidos en el mundo tiene que continuar. No debemos escuchar los cantos de sirena que nos piden que volvamos al aislamiento y decirle a Europa: “¡Oigan!, nosotros hemos realizado el trabajo y ahora ustedes tienen que pagar las cuentas. ¡No!, debemos permanecer allí al frente de la OTAN. Nosotros debemos continuar con nuestra obligación de actuar en determinadas circunstancias. Pero, con la finalización de la guerra fría, tenemos un nuevo orden mundial sin haber disparado un solo tiro” (“But there is a new world order and it came about when the Cold War ended without a shot being fired”).

.La crisis económica de 1998, producto del vaciamiento del país, promovido por el imperialismo y su síndico el FMI, en alianza con un pequeño grupo de noveles banqueros, para desangrar a Rusia y permitirle ampliar su política militarista transformando al otrora país del socialismo en un Estado vasallo, arrastró al genuflexo Boris Yeltsin.

¡Craso error de los estrategas de Washington! ¿Cómo podía aceptar Rusia este triste e indigno destino, con la tradición de luchas que tenía; con figuras en su larga historia de construcción estatal como Iván IV, Pedro el Grande, Catalina II, Lenin y Stalin, y tres epopeyas heroicas en el siglo XX, en 1905, 1917 y 1941-45, que produjeron el asombro y la admiración del mundo?

El 10 de febrero del año pasado, en Munich, el entonces Presidente, Vladimir Putin, puso, sin eufemismos las cosas en su lugar y las llamo por su nombre: “Un país, Estados Unidos, ha sobrepasado sus fronteras en todas las formas, y esto es muy peligroso. Ya nadie se siente seguro en el planeta porque nadie se puede amparar bajo las leyes internacionales. El peligroso tratamiento que da Estados Unidos a las relaciones internacionales está alimentando una carrera nuclear… Hace ya mucho tiempo que las piedras del muro de Berlín se convirtieron en recuerdos turísticos, pero ahora nos quieren obligar a construir nuevos muros… ¿Qué es un mundo unipolar?, preguntó Putin, y mirando directamente al sitio que ocupaba el Secretario de Defensa norteamericano, Robert Gates respondió: “Puede ser un término bonito, pero en el fondo implica un solo centro de poder, un solo centro de fuerza y un solo centro de decisión con un único amo. Eso no tiene nada que ver con la democracia y los que nos enseñan la democracia, no quieren ellos mismos practicarla”.

La cínica reacción que provocó este discurso ante los presuntuosos aspirantes a dirigir el mundo, asombraría a cualquier ciudadano común: “Putin utilizó un lenguaje de la guerra fría o Putin quiere volver a la guerra fría”.

En la misma edición del “New York Times” que publicó el artículo de Friedman, el ex Presidente de la Unión Soviética , Mijail Gorbachov, defendió la actual política rusa y acusó a Estados Unidos: “Rusia no quiere esta crisis. El liderazgo ruso tiene una sólida posición interna; no necesita la victoria en esta guerra. Rusia ha reaccionado ante la acción imprudente del Presidente georgiano, Mijail Saakashvili. Éste no se habría atrevido a atacar sin el apoyo exterior. Una vez producido el ataque, Rusia no podía permanecer inactiva. Los planificadores de esta campaña claramente querían asegurarse de que, cualquiera fuera el resultado, Rusia será acusada de empeorar la situación. Occidente entonces montó una propaganda de ataque contra Rusia, con los medios de comunicación de Estados Unidos a la cabeza… Los que se apresuran a juzgar lo que está ocurriendo en el Cáucaso, o aquellos que buscan influir en esa región, primero deben tener al menos una idea de su complejidad.

Los osetios viven tanto en Georgia como en Rusia. La región es un mosaico de grupos étnicos que viven en estrecha proximidad. Por lo tanto, todos hablan de "esta es nuestra tierra", La consigna "Somos los liberadores de nuestra tierra," no tiene sentido. Tenemos que pensar en las personas que viven en la tierra. Los problemas de la región del Cáucaso no pueden resolverse por la fuerza. Esto ha sido intentado más de una vez en los dos últimos decenios, y siempre ha terminado en un “boomerang”.

Los halcones imperialistas tendrán, finalmente, que aceptar que la doctrina de un solo centro de poder dominante en el mundo, es una idea absurda y peligrosa en la era atómica pues existen infinitas formas de respuesta a esa demoníaca pretensión, como lo están demostrando los hechos, todos los días, en cualquier parte del orbe.

Ruiz Pereyra Faget

Montevideo

URUGUAY

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