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Estupidez Ianqui contra Colômbia e Equador

15.10.2007
 
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Breilh que es Director del Área de Salud de la Universidad Andina Simón Bolívar sostiene que detrás de las aspersiones hay una lógica militar y no una lógica agrícola. Afirma que los ecuatorianos nunca sabremos la composición exacta de ese herbicida llamado glifosato porque es un secreto militar. “La única manera de conocer el contenido sería permitir que continúen las aspersiones y tener uno o dos años para recoger las muestras, pero eso sería muy irresponsable y atentaría contra toda ética”.

La República de Colombia, durante el gobierno de Uribe Vélez, ha sido convertida en una colonia yanqui en la que Estados Unidos puede realizar todo tipo de experimentos sin tener que rendirle cuentas a nadie. El Plan Colombia y su componente militar Plan Patriota son obra de Estados Unidos, aunque, aparentemente, haya sido elaborado por colombianos con la asistencia de la CIA , y presentado al gobierno de la primera potencia mundial para su aprobación, financiamiento, equipamiento, asesoría, dirección, ejecución.

Públicamente el Plan Colombia habría sido presentado para que Estados Unidos combata al narcotráfico, entendido que Colombia es el primer productor de coca y de cocaína en el mundo y Estados Unidos el primer consumidor de ese producto. La propaganda yanqui-colombiana es un engaño.

El Plan Colombia y el Plan Patriota fueron diseñados, desde un principio, para combatir a las guerrillas de las FARC-EP y ELN. Bush, unilateralmente y fuera de contexto las declaró terroristas con la intencionalidad de combatirlas directamente dentro de la llamada “guerra contra el terrorismo internacional”

El nuevo enemigo del imperio, según su propia creación, es el narcotráfico; es decir la narcosubversión, narcoguerrilla o narcoterrorismo y combatirlo mediante una guerra es la justificación ansiosamente buscada por el terrorista y genocida Bush. Las aspersiones con glifosato en la frontera con Ecuador es otra justificación para obligarle al Ecuador a que declare “terroristas” a las FARC-EP y obligarle a que haga suya la guerra interna de Colombia y “colabore directamente” con las Fuerzas Armadas de Colombia, y con las fuerzas del imperio en el combate a las guerrillas.

El Ecuador ha sido claro y reiterativo en advertir que no intervendrá en la guerra interna que mantiene Colombia y ha dicho enérgicamente que no se involucrará en el conflicto; pero esta noble actitud ecuatoriana no la desea Estados Unidos y no la desea Colombia. Por lo tanto, hay que provocar al Ecuador y obligarle a que entre en el conflicto y hacia ese objetivo ha impuesto:

1.- La Iniciativa Regional Andina –IRA- que no es otra cosa que regionalizar la guerra interna de Colombia y derrotar a las guerrillas.

2.- Apropiarse de la Base Aérea de Manta en el Ecuador para derrotar a las guerrillas mediante operaciones de “inteligencia”. El pretexto es combatir al narcotráfico.

3.- Desarrollar operaciones de inteligencia militar para extender la “colaboración entre los ejércitos, fuerzas armadas y policiales de la región andina”, para derrotar a la narcosubversión.

4.- Provocar constantemente al Ecuador mediante las aspersiones aéreas con glifosato.

5.- Provocar al Ecuador mediante incidentes fronterizos. Culpar de esos incidentes a las FARC o realizar incursiones aéreas con violación del espacio aéreo ecuatoriano, con operaciones terrestres que traspasen la frontera, sin que importe poner en peligro las vidas humanas.

La Comisión Ecuatoriana y, en particular, César Paz y Miño, coincide en afirmar “lo que se vive en Colombia es una guerra y las aspersiones se realizan en ese contexto”. Total, se trata de provocaciones desalmadas e inhumanas porque el glifosato causa riesgos en los seres humanos y destruye la salud. En el año 2006, la Organización de las Naciones Unidas advertía “problemas de salud ambiental que crea el uso de la sustancia glifosato en las campañas de fumigación aérea contra las plantaciones de coca afecta a la salud de grupos vulnerables, entre ellos, los niños.

El Relator Especial de las Naciones Unidas, Paul Hunt, en el pasado mes de mayo verificó los efectos nocivos de las aspersiones aéreas de glifosato en la frontera colombo-ecuatoriana. Hunt, Relator de la ONU para el Derecho a la Salud comprobó in situ los perniciosos efectos del glifosato en la salud de centenares de personas que habitan en la región ecuatoriana de la provincia de Sucumbíos en la región del Putumayo. Naturalmente que el gobierno de Uribe rechazó el informe de la ONU. Así debe haberle instruido el gobierno de Bush.

Respecto de las aspersiones aéreas con glifosato, Colombia ha violado todos los compromisos contraídos con el Ecuador tanto a nivel de convenios bilaterales cuanto a las disposiciones contenidas en diversos instrumentos internacionales.

En nombre del Ecuador, la Ministra de Relaciones Exteriores, María Fernanda Espinosa, el pasado 12 de mayo, denunció a Colombia ante el Consejo de Derecho Humanos de la Organización de Naciones Unidas en Ginebra, por las fumigaciones con glifosato que realiza en la zona fronteriza con el fin “de erradicar plantaciones ilícitas de coca”, pero que en realidad afectan a la salud de las personas y contaminan las aguas ecuatorianas. En la ONU , la canciller dijo que las aspersiones con glifosato son “una actividad lesiva del gobierno de Colombia ya que afecta la salud física y sicológica de los habitantes de las comunidades frontera, sus cultivos lícitos y altera el medio ambiente”.

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