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Estupidez Ianqui contra Colômbia e Equador

15.10.2007
 
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Los mismos Estados Unidos dejarían de pasar por tantas y tan viles vergüenzas de investigar y detener a sus propios militares, agentes de los “servicios de inteligencia” y diplomáticos de todo nivel, implicados en horrendos casos de narcotráfico. Naturalmente que estos casos salen a la luz pública en contadas ocasiones, y, al parecer, porque al imperio le interesa la publicidad para consumo de incautos.

¿Por qué Estados Unidos dice luchar contra el narcotráfico? Uno de los objetivos de la mayor importancia para la supervivencia del imperio es la guerra. Con esa criminal actividad, violatoria de todos los derechos humanos, realiza grandes negocios: Impulsa el crecimiento desmesurado de la industria bélica, gasta o “invierte” anualmente miles de millones de dólares en el desarrollo de nuevas armas, en acelerar la propia y ajenas carreras armamentistas y en invadir naciones, pueblos y Estados para satisfacer sus objetivos de expansión imperial y de dominación mundial. Estados Unidos debe justificar ante su pueblo el inmenso gasto militar y le engaña con la cantaleta de la “garantía de la seguridad nacional”.

El imperio, para su propia supervivencia, necesita de enemigos reales o imaginarios. Cuando no tiene enemigos de la talla de lo que fue la Unión Soviética, simplemente, los inventa.

Durante 50 años apabulló al mundo y convirtió a nuestra América Latina en su patio trasero y al Caribe en su lago particular, para ampliar el escenario de su particular guerra contra el “fantasma del comunismo internacional”. Impuso el TIAR, una organización militar que tuvo o tiene un objetivo fundamental: Combatir con todas las armas y con todas las fuerzas armadas de nuestra América a cualquier potencia extracontinental que invada o agreda a uno de nuestros pueblos.

Gran Bretaña atacó a la República Argentina en la llamada “Guerra de las Malvinas” y mató a cientos de humanos con el uso de toda la potencia militar que poseía y con la ayuda de Estados Unidos y del dictador fascista Pinochet; y el TIAR demostró su inutilidad y su fracaso, porque sólo fue concebido para proteger los intereses del imperio.

Para combatir al “comunismo internacional”, el imperio impuso las doctrinas de seguridad nacional, domesticó a militares cipayos de nuestra América Latina y la convirtió en un inmenso gorilato en el que se instalaron las dictaduras con todo furor, terror y muerte que sembraron a lo largo y ancho de nuestra América Latina y el Caribe, en especial en Centro América y en el Cono Sur.

Los dictadores aprendieron de torturas y asesinatos de civiles desarmados e indefensos, en las famosa Escuela de las Américas en Panamá y en los “fuertes” militares ubicados en territorio yanqui. Cálculos conservadores señalan que las dictaduras creadas, apoyadas, asesoradas y mantenidas por Estados Unidos y la CIA , acabaron con alrededor de 300 mil vidas humanas en los años de combate al fantasma del comunismo.

Terminada la Guerra Fría , EEUU tuvo necesidad de crear otros fantasmas y otros enemigos. Así, desde las instalaciones del Pentágono y de la CIA , del Departamento de Estado y la DEA , desde la Casa Blanca y SNA, inventaron la «NARCOGUERRILLA», la narcosubversión y decidió guerrear en el extranjero, contra todo lo que huela a narcotráfico, sin que importe costos en dólares, armas, vidas humanas y menos aún la injerencia en los asuntos internos de los Estados, la violación de las soberanías nacionales y los atentados a la independencia de las repúblicas intervenidas.

El narcotráfico es "invencible" porque Estados Unidos no lo combate a nivel interno. Eso no le importa, porque su objetivo es la penetración en nuestras patrias, y la implantación del neocolonialismo, de la neoservidumbre y la neodependencia. Para eso es el enemigo y para “combatirlo” creó el Plan Colombia, naturalmente con la complicidad del Estado paramilitar colombiano y de la política genocida que impera en la hermana República.

Para “luchar contra el narcotráfico”, Estados Unidos desplegó tropas y centenares de agentes de la DEA y CIA en Bolivia, Perú. En el Ecuador, con la complicidad del gobierno traidor de JAMIL MAHUAD, de su canciller BENJAMÍN ORTIZ BRENNAN y del entonces presidente de la Comisión de Asuntos Internacionales del congreso HEINZ MOELLER, se apoderó de la Base Aérea de Manta que la usa a su antojo y regalada gana, para con el pretexto de combatir el narcotráfico, realizar operaciones aéreas de espionaje e inteligencia militar en contra de las guerrillas de las FARC-EP y ELN, para hundir barcos ecuatorianos, para detener embarcaciones ecuatorianas con migrantes ilegales en alta mar, y alguna vez, para detener embarcaciones transportadoras de drogas. Quizá nunca se sepa cuantos ecuatorianos han muerto o desaparecido en alta mar, o en sus intentos de llegar al “paraíso” norteamericano, durante el período del traidor LUCIO GUTIÉRREZ y su canciller PATRICIO SUQUILANDA (“CON Z”).

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