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BUSH Y KERRY NO MIRAN AL SUR ¿SERÁ MEJOR ASÍ?

26.10.2004 | Fonte de informações:

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Setenta años después que el demócrata Franklin D. Roosevelt reemplazara al republicano Herbert C. Hoover, para sacar a los Estados Unidos de la peor crisis desde su liberación del yugo inglés, otro miembro de su partido, John Kerry, intentará el próximo 2 de noviembre desalojar de la Casa Blanca a George W. Bush, líder de las primeras guerras del siglo XXI e impulsador de uno de los presupuestos militares más grandes en la historia de la Humanidad. Desde entonces, varios presidentes fueron reelegidos y, difícilmente, pueda superarse ya el record de Roosevelt, que también fue votado en 1936, 1940 y 1944. Su sucesor, ya en el final de la Segunda Guerra Mundial, Harry S. Truman, en 1948; Dwight D. Eisenhower, el ex Comandante Supremo de las Fuerzas Aliadas contra Alemania, en 1956; Richard M. Nixon, en 1972; Ronald Reagan, en 1984, y Bill Clinton, en 1996. ¿Tendrá Bush la misma suerte o perderá como Gerald Ford frente a Jimmy Carter en 1976? Entre los demócratas que no buscaron o no obtuvieron el segundo mandato de cuatro años que permite la Constitución Nacional - aparte de John F. Kennedy que en 1963 fue asesinado en Dallas y enterrado aquí en Arlington-, están Truman, Lyndon B. Johnson y Carter. ¿Reducirá Kerry la ventaja republicana, con casi el doble de presidentes, sin contar la media docena de gobernantes "independientes", de los siglos XVIII y XIX? Quienes apoyan la candidatura de Bush sostienen que el Partido Republicano es el que aportó más nombres brillosos a la presidencia, empezando por Thomas Jefferson (1801), el redactor de la Declaración de la Independencia. Le siguen Abraham Lincoln (1861), que abolió la esclavitud y Theodore Roosevelt, el "hacedor" del Canal de Panamá. Por el lado de Kerry se dice que del Partido Demócrata surgieron Woodrow Wilson (1913), Roosevelt y Kennedy, mientras que el tejano Johnson mostró su coraje. en 1963, al jurar el cargo en un avión, mientras se enfriaba el cuerpo baleado del presidente, y tomar el timón de una Nación sin jefe político. Los demócratas prefieren no acordarse de que Carter (1976) fue el único de esa agrupación que no fue reelecto. Y los republicanos olvidan que Nixon fue el primero, y hasta ahora el único, en renunciar, en 1974. En lo que respecta a la relación entre este nuevo Imperio y los países del atrasado continente americano, las campañas políticas de los dos candidatos no arrojaron indicios de que habrán cambios significativos, aunque siempre hubo huecos anuncios de cooperación. Con Kennedy fue la improductiva "Alianza para el Progreso"; con Nixon, promovido por su sagaz Secretario de Estado, Henry Kissinger, fue el fracasado "Nuevo Diálogo". Pero con Kennedy (Bahía de Cochinos, Cuba); Johnson (República Dominicana); Reagan (Granada) y Bush, padre (Panamá), hubo invasiones a granel; y hasta el desconocimiento de la otrora aseguradora "Doctrina Monroe" (Islas Malvinas). Y están los desagradables respaldos a las dictaduras militares salvajes, al derrocamiento de gobiernos constitucionales y el silencio ante las repetidas violaciones, por doquier, de los Derechos Humanos. Bush, al igual que su progenitor, que Reagan, Nixon y Johnson, no ocultó su vocación de guerrero afecto al dominio de territorios que no le pertenecen a Washington, especialmente, si tienen significación política o energética. Y sus discursos se parecen muy poco a los pronunciados por Kennedy o Carter, en lo que toca a la paz mundial. Siempre se dice que los Padres Fundadores - George Washington, Jefferson, Benjamin Franklin, John Adams, etc -, fueron lo demasiado inteligentes como para que, en el futuro, la joven Nación no quedara expuesta a los caprichos de un sector. Por eso, los tres poderes (Ejecutivo, Legislativo, Judicial) son tres sirvientes pero, además, guardianes de la legalidad, en esta lucha sin cuartel por la jefatura más importante del planeta. ¿Bush o Kerry? Todo indica que Latinoamérica y el Caribe no deben hacerse muchas ilusiones con respecto a la atención que recibirán de cualquier de los dos, en los próximos cuatro años. O quizás ocho si gana Kerry. ¿Por qué? Debido, principalmente, a la abultada, apremiante y conflictiva agenda de la Oficina Oval, que está repleta de exigencias sobre Iraq, Afganistán, Cuba, los nuevos vínculos con Rusia, China y Europa, la encrucijada en el Medio Oriente y otros puntos del escenario mundial, el que incluye el flamante fantasma del terrorismo en suelo propio. Frente a una lista tan "caliente", más los problemas de la aumentada desocupación nacional y el preocupante enigma de los que ocurrirá con el abastecimiento de petróleo árabe y venezolano, la pregunta es: ¿Puede ocuparse el nuevo gobierno, reelegido o no, de asuntos continentales ajenos, como el hambre, el analfabetismo, la salud y - con pocas excepciones - , la pobreza y retraso generalizado? Raúl H. Riutor INPA

 
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