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Programa sobre la informatización de la sociedad cubana

26.01.2004 | Fonte de informações:

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Introducción

La Declaración Universal de Derechos Humanos, en su artículo 28, proclamó el derecho de toda persona a que se establezca un orden social e internacional en el que los derechos y libertades reconocidos en ese instrumento se pudieran hacer plenamente efectivos. Sin embargo, ese orden no ha pasado de ser una quimera.

La cooperación internacional en función de una Sociedad Mundial de la Información justa, equitativa y solidaria necesita primero pasar por la comprensión profunda de la gran variedad de problemas que afrontan los distintos países y regiones, y tener en cuenta el pleno respeto de la diversidad política, económica, cultural y social de cada uno de ellos, en estricta conformidad con los principios y propósitos de la Carta de las Naciones Unidas.

La diversidad, lejos de debilitar los valores universales de la civilización humana, constituye su principal fuerza y riqueza. Toda cultura tiene una dignidad y un valor que deben ser respetados y protegidos. Todo pueblo tiene el derecho y el deber de desarrollar su cultura.

Sin embargo, el proceso de globalización en curso somete estas cuestiones a los rígidos patrones de la doctrina neoliberal, cuyas recetas solo profundizan las condiciones de desigualdad e injusticia prevalecientes en las relaciones económicas internacionales y en la distribución mundial de las riquezas.

En este contexto, ¿cómo hablar de “sociedad de la información”, si antes no logra crearse la “sociedad del alfabeto” o la “sociedad de la alimentación”?

Hay que impulsar la inclusión en la sociedad de la información de la mayor cantidad de personas posible, pero no por eso puede dársele la espalda a los 815 millones de hambrientos que hay en el mundo, los 1 200 millones de personas que viven en la pobreza extrema, los 115 millones de niños sin acceso a la educación y los 2 400 millones de personas sin saneamiento básico.

De nada vale la introducción masiva de las nuevas tecnologías, si antes no se alfabetiza a los 854 millones de adultos que no saben leer ni escribir, para quienes una computadora es un objeto no solo inaccesible sino incluso poco funcional.

La Humanidad tiene que pensar en aumentar la conectividad, pero no puede desconocer que de una población mundial de más de 6 350 millones de personas, apenas 680 millones tienen acceso a Internet.

Contrasta el dominio del inglés en la Red, que acapara el 75 por ciento de los contenidos difundidos en las páginas web, con la casi nulidad de contenidos en idiomas como los arábigos, utilizados por una significativa parte de la población mundial, o la ausencia casi total de otras lenguas cuyo proceso de extinción se acelera por fenómenos como la expansión de Internet.

El impacto cultural que supone la estandarización de patrones occidentales es mucho más grave en el caso de los jóvenes y niños, a partir de la transculturación que se ejerce mediante la industria del entretenimiento, donde juegan un papel importante los juegos electrónicos, en su mayoría nocivos desde el punto de vista educacional.

Las normas y valores ideológicos y culturales de un modo de vida que exacerba al individualismo y la violencia son impuestos de manera creciente a todo el mundo.

Igualmente nociva resulta la aplicación de políticas de estímulo al “robo de cerebros” que inciden en particular sobre los países subdesarrollados.

No basta con frenar este fenómeno, sino también es necesario impulsar una revolución educativa internacional, para cuyo financiamiento bastaría con reducir los gastos militares actuales. Solo con lo que invierte Estados Unidos en tres semanas de campaña en Iraq, se podría alfabetizar a 1 500 millones de personas en el Tercer Mundo.

Es inadmisible que instrumentos del desarrollo como las TIC sean utilizados sin control para producir armas cada vez más letales, incluidas las nucleares.

No puede perderse de vista que cada vez más, bajo el pretexto de la lucha contra el terrorismo, se expanden conceptos como vigilancia e inteligencia tecnológicas, que enmascaran el espionaje masivo, quebrantan los derechos civiles, restringen los avances democráticos y reprimen a quienes disienten o se oponen a los designios imperiales.

Los injustos fundamentos del orden económico internacional vigente obstaculizan la construcción de una Sociedad Mundial de la Información justa, equitativa y solidaria.

La cooperación internacional para la realización del desarrollo es un derecho inherente a los pueblos del Sur.

La comunidad internacional tiene el imperativo ético de detener e invertir la tendencia a la marginación de cientos de millones de personas del disfrute de los beneficios de la globalización y la interdependencia.

El establecimiento de un Nuevo Orden Mundial de la Información y las Comunicaciones no es una aspiración utópica; es una necesidad impostergable para que los países en desarrollo y amplios sectores sociales en los propios países industrializados puedan enfrentar con éxito los planes de dominación política y cultural diseñados en los principales centros de poder del capital transnacional.

Características físicas de Cuba y la organización del Estado Cuba es un archipiélago con una superficie total de 110 860,6 km2, formado por la Isla de Cuba, la mayor de Las Antillas (104 946 km2), la Isla de la Juventud, con 2 199,6 km2, y otros 4 195 cayos e isletas (3 715 km 2). Limita al norte con el Estrecho de La Florida y el Canal de las Bahamas, que lo separan de los Estados Unidos de América (150 km) y las Bahamas; al sur con el Mar Caribe o Mar de Las Antillas; al sureste con el Estrecho de Colón, que lo separa de Jamaica (148 km); al este con el paso de los Vientos, que lo separa de Haití (78 km) y al oeste con el Canal de Yucatán, que lo separa del territorio mexicano (210 km).

A mediados de 2002, Cuba tenía una población de 11 250 979 habitantes (8 466 744 en zonas urbanas). Ciudad de la Habana, la capital, posee 2 175 913 habitantes.

En el país existe un solo etnos, el cubano, constituido a partir de la interacción e integración de razas y culturas de origen europeo, africano y asiático. Todos los ciudadanos son iguales, gozan de los mismos derechos y tienen planteados iguales deberes sin discriminación por razones de género, color de la piel y religión.

El nombre del Estado cubano es República de Cuba y el idioma oficial es el español.

La República de Cuba está dividida en 14 provincias, 168 municipios y un municipio especial (Isla de la Juventud). La soberanía de la República reside en el pueblo, del cual dimana todo el poder del Estado. Ese poder es ejercido directamente o por medio de las Asambleas del Poder Popular y demás órganos del Estado que de ellas se derivan, en la forma y según las normas fijadas por la Constitución y las leyes.

La Asamblea Nacional del Poder Popular (Parlamento) es el órgano supremo del Estado. Hasta el 50% de su membresía lo constituyen delegados de base propuestos y elegidos en las circunscripciones electorales de entre sus vecinos.

La Asamblea Nacional se elige cada cinco años por el voto secreto y directo de los ciudadanos, y al constituirse cada nueva legislatura elige de su seno al Consejo de Estado y al Consejo de Ministros.

El Estado cubano es un Estado laico que reconoce, respeta y garantiza la libertad religiosa.

Obstáculos planteados por el orden internacional vigente

La Sociedad de la Información debe ser para todos, es imprescindible su orientación hacia el desarrollo justo, equitativo, sostenible y alcanzable. Y ello obliga a una conciencia mundial que determine la eliminación de la brecha digital y lograr el acceso realmente universal, inclusivo, no excluyente, a las modernas tecnologías de las infocomunicaciones.

Las libertades fundamentales y la diversidad cultural corren peligro hoy más que nunca debido a las injustas condiciones prevalecientes en el mundo. Se ha profundizado la brecha educativa, económica, informativa y cultural entre los países del Norte y el Sur.

El 15 por ciento de las naciones que tienen los ingresos más altos poseen el 55 por ciento de las líneas telefónicas fijas, el 65 por ciento de los usuarios de la telefonía móvil y el 74 por ciento de los usuarios de Internet, según estadísticas del año 2001 de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT).

La paz y la seguridad en el planeta, así como el ideal de un mundo regido por el imperio de la ley y en el que los derechos humanos sean una realidad para todos, están siendo sometidos hoy a las mayores y más graves amenazas en la historia de la civilización.

A partir del estrecho vínculo entre la cultura, la política y la ideología, las estrategias de asimilación que imponen las potencias en el orden cultural, han venido acompañadas de proyectos hegemónicos en el orden político e ideológico.

Se intenta establecer un patrón único de organización política y de gobernabilidad, desconociendo las particularidades y realidades de cada país.

La monopolización de las redes globales de comunicación refuerza este proceso cada vez más. Y no solo se manifiesta en los monopolios casi absolutos de unas pocas transnacionales en la industria del software y las telecomunicaciones. De acuerdo con estudios especializados apenas 14 empresas absorben el 60% del tiempo que pasan los navegantes en INTERNET, lo que muestra la fusión acelerada de este sector en manos de unos pocos intereses.

La comercialización prima en la Red de redes sin apenas barreras que la detengan, y los gobiernos, instituciones y ciudadanos están sujetos a sus disímiles efectos, desde los delitos informáticos de todo tipo y el robo de nombres de dominios y marcas, hasta la pornografía, la propaganda racista y xenofóbica y el ‘spam’ o correo basura, cuyo volumen supera ya el de los mensajes de correo convencionales.

En nuestro mundo de hoy la exclusión, la explotación, la pobreza, la discriminación, las desigualdades, los abusos y crímenes de todo tipo, siguen formado parte de la vida cotidiana de cientos de millones de personas.

Para las grandes mayorías marginadas, los temas que convoca la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información no rebasan, lamentablemente, la categoría de simples espejismos irrealizables.

Se hace necesario el establecimiento de un orden económico internacional justo, democrático y equitativo, basado en la participación en condiciones de igualdad en la toma de decisiones, el interés común, la cooperación y la solidaridad entre los Estados, pueblos y naciones.

Para el establecimiento de una sociedad mundial de la información justa, equitativa y solidaria, es necesario superar las actuales diferencias que en materia de economía y desarrollo social predominan entre los países pobres y ricos, partiendo de los siguientes retos: Establecer una arquitectura financiera internacional que responda a las necesidades de los países subdesarrollados y que permita la adquisición de tecnologías modernas en función del progreso económico y social.

Estimular la transferencia de tecnología y evitar el robo de personal calificado, ambas decisivas para el desarrollo y la formación del capital humano imprescindible.

Eliminar la deuda externa e instaurar políticas arancelarias justas que permitan a los países pobres el acceso a los diversos mercados. Aumentar la Asistencia Oficial para el Desarrollo.

La declaración adoptada por los Jefes de Estado y de Gobierno en la Cumbre del Milenio subrayó el valor fundamental de la solidaridad para las relaciones internacionales en el siglo XXI, al afirmar que los problemas mundiales deben abordarse de manera tal que los costos y las cargas se distribuyan conforme a los principios fundamentales de la equidad y la justicia social.

Aspiramos a una Sociedad Mundial de la Información justa, equitativa y solidaria en la que se reconozca el derecho a la diversidad política, económica, cultural y social de cada uno de los países y regiones, en estricta conformidad con los principios y propósitos de la Carta de las Naciones Unidas.

Cuba y el uso masivo de las TIC: creación de condiciones

Al triunfo de la Revolución cubana el 1º de enero de 1959, el pueblo cubano se encontraba sumido en una crisis social y económica de carácter estructural. Existía una economía deformada, de base agropecuaria atrasada, con un desarrollo industrial escaso y concentrado principalmente en la rama azucarera, una dependencia irracional del comercio exterior, de donde procedía la mayor parte de los productos básicos y con unos pocos e inestables renglones exportables, fundamentalmente de origen agropecuario.

Esta situación se hacía aún más aguda por el dominio de Estados Unidos sobre toda la actividad económica del país.

En el orden social, una parte significativa y creciente de la población estaba condenada a la pobreza. Existía una alta polarización en la distribución del ingreso; el 20% de la población más rica recibía el 58% de los ingresos, mientras el 20% más pobre percibía sólo el 2%.

La discriminación por motivo de género y color de la piel era práctica cotidiana. Los sectores más desfavorecidos eran completamente privados de participación política y social. El 24% de la población activa se encontraba desocupada y alrededor de 200 mil personas eran subempleados visibles, lo cual se agravaba fuera del período de zafra azucarera. Alrededor del 60% de los trabajadores asalariados y por cuenta propia tenían un ingreso inferior al salario mínimo vigente. La seguridad social, además de ser insuficiente, sólo protegía al 50% de los trabajadores. Más de 2 millones de personas eran analfabetas y casi 3 millones semianalfabetas; más de 600 mil niños no tenían escuelas, mientras que el 58% de los maestros estaban desempleados. La mortalidad infantil alcanzaba tasas superiores a 60 por mil nacidos vivos.

Tras el triunfo revolucionario, Cuba se propuso un camino de desarrollo que pudiera satisfacer por igual las necesidades espirituales y materiales básicas de su población, sobre la base de una distribución más justa y equitativa de la riqueza. De esa forma, se logró satisfacer, con un acceso universal, las necesidades primarias de salud, educación, empleo, libertad y participación política, seguridad y asistencia social, desarrollo cultural, deportes y educación física, a la vez que se emprendieron varias líneas de desarrollo científico-técnico que en algunas ramas la han situado en un lugar destacado a nivel mundial.

Cuba, con un proyecto de desarrollo que tiene como pilares la justicia social, la participación popular, la equidad y la solidaridad, ha diseñado e iniciado la aplicación de estrategias que permiten convertir los conocimientos y las tecnologías de la información y las comunicaciones en instrumentos a disposición del avance y las profundas transformaciones revolucionarias.

La promoción, puesta en práctica y desarrollo de estas políticas públicas con equidad y amplia cobertura, se han visto muchas veces afectadas en su calidad y amplitud por la política unilateral y agresiva de los Estados Unidos contra Cuba.

El modelo cubano de política social tiene como premisas esenciales el acceso universal y gratuito a servicios sociales básicos y la satisfacción de las necesidades elementales de los seres humanos.

Hace más de cien años el Héroe Nacional cubano, José Martí, afirmó categóricamente: “Ser culto es el único modo de ser libre”. Dicha máxima, que mantiene plena vigencia, sigue sirviendo de faro a la obra de la Revolución cubana.

En Cuba se concede la mayor importancia a la plena realización del derecho a la educación, no sólo de sus ciudadanos, sino de otros pueblos del mundo. Maestros cubanos han prestado y siguen prestando su colaboración internacionalista en programas de alfabetización y desarrollo educacional en numerosos países de Asia, África, América Latina y el Caribe.

Una de las primeras medidas revolucionarias fue la erradicación del analfabetismo y la creación de las condiciones para garantizar la educación universal y gratuita en todos los niveles de enseñanza, lo cual hoy es una realidad.

En estos momentos se revoluciona la educación para multiplicar los conocimientos de las nuevas generaciones.

Desde diciembre de 1999 comenzó la utilización masiva de medios audiovisuales en las escuelas cubanas, lo cual generó la necesidad de producir programas de televisión destinados a los centros escolares. Para asegurar la recepción de estos programas, todos los centros de enseñanza general están dotados con un televisor en cada aula.

También disponen de videograbadoras que se emplean para la reproducción de materiales didácticos y educativos que reciben de una red de videotecas educativas municipales que funcionan para este fin. En el caso particular de la enseñanza secundaria existe una videograbadora por aula.

Este esfuerzo incluyó también la electrificación por medio de sistemas fotovoltaicos de 2368 escuelas.

Se ha puesto en funcionamiento un nuevo canal televisivo dedicado esencialmente a la educación, que logra una cobertura de más del 85 % de la población y transmite más de 15 horas diarias como promedio. Este canal dispone de dos secciones principales en su programación; una que se transmite de lunes a viernes en el horario escolar destinada a los estudiantes y profesores de las diferentes enseñanzas, y otra, destinada a elevar los conocimientos y la cultura de toda la población, en las noches y los fines de semana.

Hace 3 años surgió el programa “Universidad para Todos”, donde prestigiosos especialistas del país imparten cursos para desarrollar de forma masiva una cultura general integral. Estos cursos están agrupados en cuatro líneas temáticas: Ciencias, Materias Básicas, Idiomas y Apreciación de las Artes. En ellos se emplean folletos de apoyo, que se distribuyen de forma gratuita a las escuelas y se venden a bajos precios en los estanquillos de prensa de todo el país.

Además, las dos estaciones de la televisión nacional en su programación semanal incluyen entre un 30 y un 40 porciento de programas educativos, asegurando por esta vía llegar con la señal televisiva a los centros escolares donde el Canal Educativo no tiene cobertura aún.

En la actualidad se trabaja para establecer una cuarta estación nacional, dedicada también a la educación.

Se extiende el empleo de equipos audiovisuales y de computación para impartir conocimientos a adultos, adolescentes y niños desde la enseñanza pre-escolar.

La totalidad de las escuelas, 93 de las cuales tienen un solo niño, han iniciado el presente curso escolar con 46 290 computadoras al servicio de todos sus estudiantes, lo que beneficia al 100% de la matrícula de las escuelas primarias, secundarias y el preescolar. También para este programa se electrificaron 2 368 centros con paneles solares, incluyendo las 93 que cuentan con 1 solo alumno.

Han sido elaborados 32 nuevos productos de software educativos para la enseñanza primaria, y 10 para la secundaria básica. Se han creado 13 805 nuevos empleos de profesores de computación, y se ha preparado el personal para ocuparlos.

Los Joven Club de Computación y Electrónica en sus 16 años de trabajo han preparado más de medio millón de cubanos y prestado importantes servicios a centros de la salud, escuelas, instituciones estatales y otras organizaciones comunitarias en diferentes grados de utilización de las TIC. Existen 301 instalaciones, ubicadas en los 169 municipios del país, y cuatro laboratorios móviles para llevar los conocimientos asociados a las tecnologías de la información a zonas de difícil acceso.

Sirven de soporte informático para el desarrollo de otros programas sociales y culturales.

La preparación de las nuevas generaciones en la utilización de las TIC y el empleo de éstas para aumentar la calidad del proceso docente educativo son elementos que buscan asegurar el futuro del país.

Las universidades cubanas están conectadas a Internet. Así mismo ocurre con los centros científicos, órganos de prensa y otras instituciones que han sido priorizadas en la creación de las condiciones técnicas a que se ha podido llegar, no obstante los obstáculos propios de una nación subdesarrollada, bloqueada y con pocos recursos financieros.

Las sedes universitarias se extienden ya progresivamente a todos los municipios del país. La nación cuenta hoy con más de 30 graduados universitarios por cada uno de los que existían antes de la Revolución.

Otro tema de especial interés es la preparación de los especialistas de las TIC. Suman 12 las universidades y 16 los institutos superiores pedagógicos que con matrícula creciente preparan profesionales.

Existen además 52 institutos tecnológicos en los que se forman casi 30 000 técnicos medios.

Mención aparte para la recién creada Universidad de las Ciencias Informáticas que inició su funcionamiento en el curso 2002-2003 y que en estos momentos cuenta con 4000 estudiantes procedentes del 99% de los municipios del país. La Universidad jugará un papel importante en es desarrollo de la Industria Cubana del Software, y en la materialización de los proyectos asociados al programa cubano de informatización.

Cuba ha desarrollado técnicas para enseñar a leer y escribir por radio con textos en cinco idiomas: creole, portugués, francés, inglés y español, los cuales se están poniendo en práctica en varios países. Se ha diseñado un programa para alfabetizar por televisión que ya se aplica en Venezuela con 1 millón 400 mil alumnos y medio millón de graduados.

La salud pública ha sido otro de los sectores beneficiado con la aplicación de las TIC. En este sentido se desarrolla la Red telemática de Información de Salud, que interconecta policlínicos, hospitales, centros de enseñanza, bibliotecas y otras instituciones en todas las provincias del país a través de un sistema que cuenta con más de 6 mil computadoras.

Este programa fomenta los conocimientos al servicio de la salud que busca elevar la calidad y eficiencia de las prestaciones y contribuye al mejoramiento de la atención médica, la docencia, la investigación y la gestión de salud.

Ha facilitado la presencia internacional de los médicos, enfermeras y otros profesionales cubanos y es vínculo con los que cumplen misiones en países del tercer mundo.

Estas y otras acciones emprendidas en el desarrollo de la red asistencial de salud, permitieron la rápida transformación de la situación existente. Hoy Cuba cuenta con 381 áreas de salud con cobertura completa con el programa del médico de la familia, los que superan la cifra de 28,000 médicos, distribuidos en todo el país. Más del 97% de la población cubana está cubierta con un médico y enfermera de la familia y se espera alcanzar el 100% en los próximos años. Mantener como prioridad la atención a la salud del pueblo, ha constituido un reto y objetivo estratégico para toda la sociedad y el Estado.

La obra de la Revolución en la salud pública ha priorizado a los grupos poblacionales de riesgo, entre ellos y en particular a la mujer y los niños. Por este motivo, los principales logros obtenidos en los indicadores que reflejan el estado de salud materno infantil en Cuba están implícitos en la mayoría de las acciones sociales, culturales y de desarrollo económico. En este sentido, cabe destacar el índice de mortalidad infantil, que al cierre del año 2002 era de 6.5 por 1000 nacidos vivos.

El país ha desarrollado un grupo de programas de atención de primer nivel para garantizar la salud de la población.

Los crecientes desafíos que nos impone el desarrollo tecnológico requieren, cada vez más, de la formación de una cultura informática. El gobierno de Cuba tiene entre sus objetivos el uso masivo de las TIC. Para ello, cuenta con recursos humanos bien articulados, un sistema nacional de enseñanza organizado y proyectos que responden a ese propósito.

La creación en 1987 de los Joven Club de Computación y Electrónica; de INFOMED en 1992, y la enseñanza de la computación, masiva y gratuita, en las escuelas, son ejemplos de lo que un país puede hacer a pesar de tener pocos recursos si les da un aprovechamiento óptimo en función de un propósito noble.

Otros aspectos de la informatización en Cuba

Además de los programas y proyectos mencionados, el programa rector de informatización, concebido desde 1997, incluye otros aspectos tales como:

• Desarrollo de la Industria Cubana de las Tecnologías de la Información.

Persigue fortalecer la industria electrónica relacionada con las Tecnologías de la Información y la del Software y Servicios Informáticos.

Particular importancia seguirá teniendo el diseño y producción de equipos médicos cubanos, que han demostrado eficacia incrementando la calidad de la atención de salud en el país y han tenido aceptación en el exterior.

La Industria Cubana del Software (ICSW) está llamada a convertirse en una significativa fuente de ingresos para el país, como resultado del correcto aprovechamiento de las ventajas del alto capital humano disponible.

La promoción de la industria cubana del software en el ámbito internacional ha tenido como línea estratégica aprovechar la enorme credibilidad que tiene Cuba en sectores tales como la salud, la educación y el deporte. El continuar la producción sostenida de software de alta calidad en prestaciones, imagen y soporte, para satisfacer las necesidades nacionales en estos sectores, tendrá una positiva repercusión en el incremento de la exportación.

• Servicios Integrales para los ciudadanos

Abarca la elaboración de contenidos informativos y servicios dirigidos a brindar a la sociedad información de índole general; la simplificación, agilización e integración de trámites y otros servicios diseñados para los ciudadanos, básicamente bajo el concepto de ventanilla única; el acceso directo a las TIC y a la información en centros de uso colectivo como los Joven Club o las salas de navegación de correos, bibliotecas y otras instituciones, así como desde su domicilio.

Se trabaja para convertir las Oficinas de Correos en puntos de servicios para estos fines, a los cuales el ciudadano pueda ir y realizar trámites de todo tipo, que se incrementarán paulatinamente en la medida que se informaticen las diferentes estructuras del gobierno y la economía.

Se incorporan también a estas iniciativas los programas específicos para que las personas discapacitadas puedan acceder al uso de las TIC, principalmente las vinculadas con la telefonía, la enseñanza de la computación y las facilidades de lectura en la televisión con el uso de la opción del subtitulado (close caption).

Informatización del Gobierno, la Administración y la Economía

Consiste en la aplicación de las TIC en la esfera de la dirección del gobierno, en sus órganos y organismos superiores, centrales y locales, incluyendo los correspondientes sistemas empresariales. En esta área los proyectos de definen básicamente en dos grandes grupos: los dirigidos hacia dentro del sistema, que incluye la aplicación de las TIC a la toma de decisiones, la gestión empresarial, los procesos productivos y de servicios, y los dirigidos hacia afuera como los proyectos de información y servicios a la población, instituciones y entidades diversas.

Informatización Territorial

Resume en gran medida las demás áreas de acción. Resulta de la correcta integración y sinergia de ellas, pero con un alcance intersectorial y diseñada para integrar gobierno, servicios y sectores y ramas de la economía presentes en un territorio. Es la informatización horizontal en función local, donde el municipio es la primera etapa para alcanzar la informatización provincial y completar luego la nacional.

Una denuncia necesaria

El bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra Cuba, reiteradamente condenado por la mayoría abrumadora de los países miembros de la ONU y por organizaciones, instituciones y personalidades de reconocido prestigio internacional, obstaculiza seriamente nuestro acceso a las tecnologías de la información y las comunicaciones.

Desde el año 1962, Cuba tiene prohibido el acceso a las telecomunicaciones y equipos de cómputo de cualquier compañía o subsidiaria estadounidense. Los científicos y profesionales norteamericanos necesitan, todavía hoy, la autorización del Departamento del Tesoro de su país para viajar a Cuba.

Debido al bloqueo, el sector cubano de las telecomunicaciones ha sufrido pérdidas millonarias en las actividades de telefonía básica e inalámbrica, sistemas de alarma, comercio electrónico y comunicaciones postales. Solo en la actividad telefónica, las pérdidas ascendieron a 21,7 millones de dólares en el año 2002.

La ley Helms Burton, que Estados Unidos puso en vigor en 1996 para reforzar el bloqueo, frustró la creación de una empresa mixta para la producción de cables de fibra óptica, coaxiales y de transmisión de datos que podrían comercializarse en Cuba, Centroamérica y el Caribe, lo que significó la pérdida de decenas de millones de dólares anuales.

La empresa de telefonía celular CUBACEL se ha visto afectada por la imposibilidad de concretar acuerdos de roaming automático con sus similares del continente americano. Todas las empresas encargadas de proveer la señalización entre operadores de la norma TDMA y los formatos establecidos para el intercambio de los ficheros de facturación, son estadounidenses, y el Departamento del Tesoro les ha negado la autorización para facilitar estos servicios. Estas afectaciones se estiman en dos millones de dólares.

Debido al bloqueo, Cuba no ha podido adquirir la tecnología para la firma digital, imprescindible para el comercio electrónico, y ha visto limitada por ello su participación en el programa que al respecto desarrolla la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT).

Desde el año 2000, por no disponer de las tecnologías de certificados digitales, está paralizado este programa que permitiría a productores del oriente de Cuba vender sus bienes y servicios por Internet fundamentalmente a otros países del Caribe. Los proveedores -empresas de EE.UU.- tienen prohibido suministrar esa tecnología a Cuba.

En el comercio por vías tradicionales, empresas mixtas y sectores claves dentro de las exportaciones cubanas reportan importantes pérdidas por no poder realizar transacciones en dólares norteamericanos. Tal es el caso de la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba S.A. (ETECSA), cuyas pérdidas por este concepto ascendieron a casi 1 millón de dólares solo durante el 2001.

Debido a la imposibilidad de comprar en el mercado estadounidense, la Empresa Cubana de Tecnologías de la Información y Servicios Telemáticos Avanzados (CITMATEL), uno de los principales suministradores de equipos de computación a centros científicos del país, tiene que adquirirlos a través de terceros y pagar hasta un 30 por ciento más en relación con el precio en Estados Unidos.

Las leyes estadounidenses prohíben exportar o reexportar a determinados países, entre los que figura Cuba, productos de software de empresas norteamericanas.

Por este motivo, Cuba se ve obligada también a comprar las licencias de software, sus actualizaciones y la transferencia de tecnología a través de terceros países, con el consiguiente incremento de precios y la demora en la adquisición.

El 10 de abril de 2003 el Departamento de Comercio de EE.UU. informó su decisión definitiva de denegar una licencia de exportación a USA/Cuba-Infomed, organización no gubernamental humanitaria radicada en California, que pretendía, como en ocasiones precedentes, donar 423 computadoras que serían instaladas en hospitales y policlínicos cubanos para apoyar la red de diagnóstico e informaciones médicas.

En esta oportunidad las computadoras estaban destinadas al Instituto de Nefrología y a la red nacional de atención a enfermedades renales, donde facilitarían un estudio epidemiológico para la prevención de enfermedades renales crónicas, al Cardiocentro del Hospital Pediátrico William Soler, la red cardiopediátrica nacional y la Escuela Latinoamericana de Ciencias Médicas, donde estudian más de 7 mil jóvenes provenientes de familias humildes de América Latina, el Caribe, Estados Unidos y África.

Estas computadoras eran similares a otras donadas anteriormente y con capacidad de procesamiento igual a la de equipos que pueden ser adquiridos en cualquier tienda minorista en Estados Unidos. Según la carta que deniega la licencia, “Los Departamentos de Comercio, Estado y Defensa de los Estados Unidos han llegado a la conclusión de que esta exportación sería perjudicial a los intereses de política exterior de los Estados Unidos. El Gobierno de los Estados Unidos ha revisado su carta de impugnación… y mantiene su decisión de denegar esta solicitud debido a los altos niveles de capacidad de procesamiento de las computadoras solicitadas y el riesgo de su desvío para usos y usuarios no autorizados”.

No fue hasta julio del 1994 que el Departamento del Tesoro de los EE.UU. decidió autorizar la transferencia de datos e información a Cuba a partir de cualquier servidor norteamericano, siempre que no involucrase transferencia de dinero hacia la Isla. Este cambio intentaba poner en práctica la Ley Torricelli, de 1992, que reforzó el bloqueo e identificó las comunicaciones con Cuba como una vía para la injerencia en los asuntos internos de nuestro país.

Pero Cuba no puede conectarse a Internet a la velocidad que desee hacerlo o con tantos canales y proveedores independientes como pueda elegir. Cada vez que se intenta añadir un nuevo canal a Internet, la contraparte estadounidense debe obtener la licencia apropiada del Departamento del Tesoro de Estados Unidos.

Cuba se ha visto imposibilitada de acceder a las redes globales utilizando cable submarino de fibra óptica debido a las restricciones impuestas por el bloqueo.

Además de negarles a los cubanos el disfrute de estas tecnologías, Estados Unidos pretende utilizarlas con fines de subversión política e ideológica contra Cuba.

A partir de 1996 el gobierno de los EE.UU ha estado financiando con sumas millonarias la creación de sitios Web y publicaciones electrónicas en Internet para orquestar campañas de difamación contra Cuba.

En una escalada agresiva, el 26 de marzo del 2003, el Secretario de Estado de Estados Unidos, Colin Powell, anunció el otorgamiento de importantes fondos federales adicionales para las transmisiones de radio y televisión contra Cuba, en violación de las reglamentaciones de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT).

Esas transmisiones suman más de 2 200 horas semanales y tienen como fin estimular la subversión interna, los planes de sabotaje, la emigración ilegal y difundir mentiras contra Cuba.

Cuba denuncia una vez más la política genocida de bloqueo y agresiones de todo tipo por parte del gobierno de Estados Unidos, a pesar de las cuales proseguirá su política de desarrollo a gran escala de las nuevas tecnologías informáticas y de comunicaciones pese a sus modestos recursos materiales y financieros, apoyándose en el conocimiento que ha sabido cultivar en su pueblo.

Conclusiones

Cuba saluda la celebración de la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información, en su fase de Ginebra, y expresa su decisión de cooperar con sus organizadores para que logre los resultados a que se aspiran.

Reiteramos nuestra convicción de que para lograr colmar la brecha digital, mediante la informatización de la educación, la salud, la seguridad social, el gobierno y otras aplicaciones, son requisitos indispensables la educación, la salud, el empleo, la vivienda y la seguridad social para todos, así como la voluntad gubernamental de propiciar la participación activa y efectiva de la mayoría Cuba continuará la informatización como parte de su lucha por elevar la calidad de vida del pueblo cubano y lograr una sociedad cada vez más justa, equitativa y solidaria.

Un mundo mejor es posible.

Embajada de Cuba en Brasil

 
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