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Fidel, a ciência e a consciência

28.12.2006
 
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Fidel, a ciência e a consciência

FIDEL, LA CIENCIA Y LA CONCIENCIA

por Ismael Clark

Acabo de disfrutar del Coloquio que sobre "Cuba y Fidel; Memoria y Futuro", auspiciara en días recientes la Fundación Guayasamín -con la colaboración de varias entidades cubanas- para celebrar el 80 cumpleaños del Comandante Fidel Castro.

Con singular acierto, una de las sesiones del evento fue dedicada al tema del pensamiento y la obra de Fidel en la gestación de una ciencia para la justicia social. Tuve entonces la oportunidad de escuchar reflexiones y anécdotas narradas de primera mano por eminentes científicos cubanos, que a lo largo de estos años han sido testigos excepcionales de la singular impronta de Fidel, de su pensamiento y su obra, sobre la ciencia cubana.


Habría que recordar ante todo qué ciencia (si así pudiera llamarse) había en Cuba antes del triunfo de la Revolución. Precursores sí hubo, por cierto, desde los mismos albores de la nacionalidad cubana y bastaría recordar a Varela, a Romay, a Poey, o simplemente evocar la excelsa figura de Finlay.

En la primera mitad del siglo pasado tuvimos a estudiosos insignes como Roig, de la Torre, Kourí, o a un erudito como Ortiz. No obstante, el régimen neocolonial imperante y la voracidad económica de los monopolios yanquis, accionaban como elementos de desaliento para cualquier empresa científica o tecnológica nacional.

Al comenzar la década de los ´50, en que los hechos políticos se precipitaran con el golpe militar de Batista, el asalto al Moncada y el desembarco del Granma, el panorama científico cubano era, cuando menos, deplorable. Así lo caracterizó una misión especial del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (el que hoy llamamos Banco Mundial) que visitó el país a solicitud del desgobierno entonces de turno. La llamada misión Truslow (en referencia a su experto principal) reportó no haber encontrado: "ningún laboratorio adecuado de investigación aplicada, público o privado".


Años después, en su informe al Primer Congreso del Partido, Fidel se referiría a esa depresiva situación pre-revolucionaria, y dejaría ver con claridad sus fuertes convicciones sobre el tema. Diría entonces:
"La investigación científica y técnica era de hecho desconocida en el país. En 1958 la educación superior no preparaba para satisfacer las necesidades del desarrollo y mucho menos las actividades de investigación. La urgencia de una revolución científica y técnica en el proceso revolucionario condujo al desarrollo de la actividad científica en diversos organismos y la fundación de la Academia de Ciencias en 1962 (...)".


En efecto, en fecha tan temprana como el 15 de enero de 1960, en un discurso improvisado ante los concurrentes a la celebración del XX Aniversario de la Sociedad Espeleológica, Fidel había expresado su visión sobre el tema cuando afirmara, de manera inequívoca, que "el futuro de nuestra patria tiene que ser, necesariamente, un futuro de hombres de ciencia, tiene que ser un futuro de hombres de pensamiento, porque precisamente es lo que más estamos sembrando; lo que más estamos sembrando son oportunidades a la inteligencia".


Poco después, en 1966, subrayaría ante un auditorio de jóvenes que "ninguna revolución social podría conducir al socialismo sin una revolución técnica ("ninguna sociedad humana llegará al comunismo sin una revolución técnica...".


Tras la liquidación del analfabetismo mediante la masiva y exitosa campaña de 1961, casi de inmediato se implantó la Reforma Universitaria, la cual fijó la investigación científica como componente indispensable de la educación superior. Ese propio año de 1962, el Gobierno Revolucionario estableció la Comisión Nacional de la Academia de Ciencias. En años subsiguientes se fueron creando los primeros centros científicos en el seno de ésta, o al abrigo de la Universidad, como el Centro Nacional de Investigaciones Científicas, inaugurado en 1965.


Hoy el país cuenta con más de 220 entidades dedicadas a la ciencia y la tecnología. Algunas, como el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología, o el Centro de Inmunología Molecular, descuellan de entre sus pares de países en desarrollo y se comparan con modestia, pero sin vacilación, con sus colegas del Primer Mundo.


A medio siglo de la misión Truslow otro informe, preparado éste en el año 2001 para el Banco Mundial, por un equipo de la Corporación Rand, reflejaría que, entre los países de América Latina y el Caribe, sólo Brasil y Cuba emergían por encima de la media mundial (calculada según indicadores diseñados al efecto) en materia de creación de capacidades científicas.


Debe agregarse que tan importante como la creación de capacidades lo es su utilización, en la que también ha estado presente, en nuestro caso, la impronta de Fidel. La Revolución ha construido sólidas bases de equidad en el acceso y el uso del conocimiento en los cuales se expresa, a través de la educación y de la creación de capacidades científicas y tecnológicas, una posición de principios acerca del papel de la ciencia y la técnica para alcanzar los objetivos revolucionarios de justicia social.

En el proceso preparatorio a la Conferencia Mundial de Ciencia de 1999, una de las reuniones regionales celebradas -la de América del Norte- arribó a una reflexión de indudable nitidez:

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