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Espanha: Alegações de tortura

19.04.2007
 
Pages: 1234
Espanha: Alegações de tortura

EXTRACTOS DE LOS TESTIMONIOS DE LAS TORTURAS PADECIDAS POR 8 PERSONAS DETENIDAS ESTE PASADO MES POR LA GUARDIA CIVIL ESPAÑOLA EN EUSKAL HERRIA.

EN CIFRAS:

TODO TIPO DE TORTURAS

Los ocho vascos que han relatado los malos tratos sufridos han denunciado haber padecido tanto torturas físicas como psicológicas de manera continuada.

OIR TORTURAS.

Además de hacerles responsables de las torturas que sufrían el resto de detenidos, todos los arrestados han relatado que oían cómo maltrataban a los demás.

SIMULACROS DE EJECUCION.

Dos de los vascos ahora presos han informado de que los agentes de la Guardia Civil realizaron con ellos simulacros de ejecución con empleo de armas reales.

EXTENUACIÓN FISICA.

Todos los detenidos han denunciado que les obligaron a permanecer de pie en todo momento, a realizar ejercicios físicos y a permanecer en posturas anómalas.

«LA BOLSA».

Entre los métodos de asfixia practicados, la aplicación reiterada de «la bolsa» ha sido la más denunciada: en total, de los ocho relatos seis dan cuenta de ello.

AGRESION SEXUAL.

De entre los ocho relatos recabados hasta ahora, cinco de los vascos han denunciado haber padecido algún tipo de agresión sexual. Uno denunció haber sido violado.

>>>>>>>>>>Joseba Lerín Sánchez.
Detenido en Andoain el 28 de marzo. Tuvo que ser trasladado al hospital durante la incomunicación. Preso en Soto del Real.


«...Enseguida llegamos a Intxaurrondo; viví muchísima tensión: amenazas, gritos, golpes... Me inmovilizaron en el suelo y uno de ellos me estiró tan fuerte de los testículos que incluso llegué a marearme. (...)


Me colocaron una capucha y comenzó el viaje más duro que jamás he conocido. Eran constantes las preguntas, las amenazas y los insultos, tenía que llevar la cabeza entre los pies, esposado a la espalda, la capucha, y venga a recibir golpes en la cabeza y en el cuello. Fue un viaje de cuatro o cinco horas, y apenas me dejaron un minuto para descansar, lo que tardaron en cambiar de conductor.


Llegamos a Madrid y me llevaron a una sala de interrogatorios. Es el último momento que lo recuerdo ordenado. Lo que sucedió en adelante no lo puedo relatar cronológicamente. Lo recuerdo como una pesadilla. Aquello era el infierno.


Sufrí incontables interrogatorios, no sé cuántos. Me ponían contra una esquina, casi siempre llevando una capucha y un antifaz, siempre mirando al suelo, y entre constantes amenazas e insultos. Los golpes también eran constantes. Me obligaron a hacer flexiones y ejercicio físico hasta el agotamiento. Sudaba muchísimo. Y cuando estaba empapado en sudor me tiraban agua fría encima. Pensaba que era porque me iban a poner los electrodos. Cuando respiraba con dificultad me ponían una bolsa de plástico por la cabeza, me agarraban por detrás y me asfixiaba. Me ataban las manos con polispán y precinto, me enrollaban en una manta y me hacían la bolsa. También me golpeaban en la cabeza con un listín telefónico. En otra ocasión me ataron todo el cuerpo con precinto. Me dejaban destrozado. Y cuando me recuperaba un poco, volvían a empezar.


También me desnudaron, y me sobaron todo el cuerpo. Sufrí insultos, humillaciones y vejaciones. No tenían medida. Simularon que me iban a matar con una pistola. Las amenazas de torturas eran aterradoras (...). Oía gritos, de mujeres y de hombres. En ocasiones me decían que dijese un número del 1 al 10, y que cada número le correspondía a la siguiente persona que iban a torturar: en una ocasión en que elegí el número 7 me dijeron que le había tocado a Arkaitz Agote, y después pude oir sus gritos. Los últimos días tuve alucinaciones, veía figuras en las paredes. En cinco días no dormí; lo pasé muy mal.


Me obligaron a declarar lo que me habían obligado a aprender en los interrogatorios. Acabaron las declaraciones pero no los interrogatorios. De nuevo me hicieron los mismo que hasta entonces. A diario me llevaban donde un médico forense. Yo le contaba lo que estaba sufriendo pero no me sacó de allí. (...)
>>>>>>>>>>Iñigo Orue Magazo.
Detenido en Zegama el 28 de marzo por la Guardia Civil. Preso en Soto del Real.


«(...) Entró uno gritando y me dijo `nos has mentido, te vas a enterar' mientras me golpeaba en la cabeza. Me llevó a una sala de interrogatorios. Allí me obligaron a permanecer en cuclillas, después me pusieron frente a una `máquina de sonidos', así era como ellos le llamaban a aquella máquina. Decían que era algo nuevo... Me obligaron a hacer flexiones. Me estaban haciendo preguntas y cuando no contestaba lo que querían, me golpeaban en la cabeza. Comenzaron también las amenazas con mi mujer; que le habían detenido, que todos la iban a violar... Las amenazas con mi compañera fueron constantes.


Entre los interrogatorios no me dejaban sentarme. Hasta el viernes por la noche no me dejaron dormir. No sé si era consecuencia del cansancio, por la obligación de permanecer de pie, por los interrogatorios..., pero veía figuras en la pared, y ésta se movía y las líneas de las baldosas dejaban de ser rectas.

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